Égica, el sobrino de Wamba que quiso vengar a su tío

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Égica

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Égica accedió al trono de los visigodos en el año 687 sucediendo a su suegro Ervigio pues estaba casado con su hija Cixilo. Égica era pariente de Wamba, el rey al que Ervigio había arrebatado el trono en el año 680. Ervigio había designado como su sucesor a Égica en su lecho de muerte para evitar precisamente que este tomase represalias contra su familia política, la familia de su esposa y de la hija de Égica. A cambio de esa sucesión, Égica juró que no tomaría represalias ni contra la vida y las propiedades de la familia de Ervigio.

Seis meses después de acceder a poder Égica convoca el XV Concilio de Toledo. Tratará de que dicho concilio deje sin validez el juramento realizado a Ervigio y no lo logrará. Los obispos se niegan a que quede sin efecto su juramento en aras del bien común y porque siempre debía actuar con justicia con sus súbditos. El obispo que llevó la voz cantante en el concilio fue Julián, el arzobispo de Toledo, protagonista también del XIII Concilio de Toledo aquel en el que se legitimó el acceso poco ortodoxo al poder del suegro de Égica.

Julián falleció en marzo de 690. Égica repudia a su esposa y convoca el XVI Concilio de Toledo. Liberado del marcaje de Julián, consigue que se apruebe que cuando muera el rey, su viuda debe ingresar en un convento supuestamente para que su vida fuera respetada. De una tacada se había librado de su mujer y a su suegra Liuvigoto, la había mandado a un convento convertida en monja.

Después de su familia política le tocó el turno a los judíos. En el XVII Concilio de Toledo se dispuso la dispersión de las comunidades judías del reino y se impuso la condición de siervos para todos los judíos con el objetivo de lograr la unificación religiosa absoluta en todo el reino y también para impedir que conjurasen con una amenaza que se cernía sobre Spania: el avance de los ejércitos árabes por el norte de África y que desembocarán en la Península Ibérica en el año 711. Además de lo anterior se aumentó el tributo que debían pagar y se les confiscó los bienes que habían adquirido procedentes de cristianos a cambio de una pequeña compensación en moneda.

Cómo no puede ser de otra manera cuando hablamos de un rey visigodo, Égica también sufrió conjuras para apartatle del poder. La más peligrosa fue la que protagonizó el sucesor del arzobispo Julián, Sisberto, en Toledo en 692 y un tal Suniefredo al que el nuevo prelado le ungió como rey cuando Égica se encontraba fuera de Toledo, suponemos que en la Septimania haciendo frente a un ataque franco. Égica reaccionó agrupando un ejército prometiendo prebendas para quienes le acompañaran y se presentó en Toledo sofocando la rebelión. Sisberto fue excomulgado, desterrado hasta el fin de sus días y perdió todos sus bienes. Desconocemos que ocurrió con Suniefredo, pero sí sabemos que Égica, aprovechando el momento, hizo una limpia en el Oficio Palatino quitando de en medio a todo aquel que pudiera tener relación con la familia de su antecesor Ervigio.

Moneda acuñada en tiempos en que reinaron conjuntamente de Égica y Witiza (Wikipedia)

Hacia el año 694 según algunas fuentes y en el 700 según otras, Égica asoció al trono a su hijo Witiza. En aquellos momentos la peste asolaba el reino llegando a Toledo, muchos esclavos se fugaban abandonando sus trabajos, la amenaza musulmana era más que evidente y por si fuera poco un noble llamado Teodofredo, hijo de Recesvinto fue descubierto conspirando conta el rey para arrebatarle el trono. Égica lo apresó y ordenó que le sacaran los ojos. Teodofredo era el padre del futuro rey Rodrigo.

Égica murió en el año 702 pasando Witiza a reinar en solitario.

Fuentes:

Real Academia de la Historia

La España de los Siglos VI a XIII

Historia de los Visigodos

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