Blas de Lezo en Cartagena de Indias: el Triunfo sobre la «Armada Invencible» Inglesa

Hoy hace 279 años, 20 de mayo de 1741, terminó el asedio inglés a Cartagena de Indias. El almirante Blas de Lezo, uno de los mayores héroes de la historia de España, invicto en todas las batallas que libró, había humillado a los británicos después de dos meses de sitio,

Elvira Roca: «En un momento determinado me hice la infantil pregunta de por qué la derrota de Armada Invencible aparecía en todos nuestros libros de texto pero no aparecía sin embargo nuestra victoria en Cartagena de Indias. Ese es el origen de ‘Imperofobia y Leyenda Negra’.”

Elvira Roca en las Jornadas sobre la Leyenda Negra en San Lorenzo de El Escorial

En el curso de su vida, Blas de Lezo luchó contra los ingleses, contra los holandeses, contra los piratas del Caribe y contra los berberiscos. En el curso de los combates perdió una pierna, un ojo y la movilidad de su brazo derecho. Por ello era conocido como «Medio Hombre».

Estatua de Blas de Lezo en el plaza de Colón de Madrid

Lezo resultó invicto en veintidós batallas, hundió y capturó decenas de barcos enemigos. En una ocasión cercado por barcos angloholandeses, incendió varios de sus propios barcos para abrirse paso a través del humo y del fuego, a cañonazos.

Blas de Lezo derrotó en Cartagena de Indias a una fuerza inglesa muy superior compuesta por 180 barcos y 30.000 hombres teniendo a su disposición 6 barcos y 4000 hombres. Ese número de barcos y soldados ingleses era superior a la fuerza de mal llamada «Armada Invencible».

Cartagena de Indias soportó ocho mil bombas y veintiocho mil cañonazos durante el asedio, siendo aproximadamente dos centenares las bajas mortales españolas; una cifra casi insignificante en comparación con las habidas en el bando perdedor.

El 13 de marzo de 1741 los españoles avistaron la vanguardia de la imponente flota inglesa. Primero los ingleses intentaron desembarcar al norte de la ciudad, en las playas pantanosas de La Boquilla, pero tras sucesivos fracasos se retiran.

Desde el 20 de marzo al 5 de abril los ingleses tratan bien hacerse con la posesión bien asolar el fuerte de San Luis. Después de haber destruido las baterías costeras, los ingleses ante la obstinada defensa del fuerte, no logran tomar el fuerte con facilidad.

La estrategia de bloquear el paso de Boca Chica ha surtido efecto, se está ganando tiempo para la defensa y aumenta el desgaste y la presión en los atacantes. Luego, el almirante Lezo organiza patrullas de reconocimiento y guerrillas contra los ingleses desembarcados.

El día 6 de abril a las 3:00 de la mañana el virrey Eslava y Blas de Lezo acuerdan el abandono de San Luis al no poder defenderlo –en realidad era entonces apenas unos terraplenes con una empalizada en lo alto-, así como el hundimiento de los navíos que bloqueaban Boca Chica.

Vernon penetra en la bahía el 6 de abril a banderas desplegadas. La derrota de los españoles aparece inminente. De hecho, envía cartas con ese anuncio que al llegar a la corte británica inundan de satisfacción a los partidarios de esta guerra.

Para lograr la victoria, los británicos tienen que tomar el Fuerte de San Felipe de Barajas. Vernon consideraba accesible la conquista de San Felipe con todos los cañonazos que le enviaba y la suma de hombres en su falda, ignorante de que Lezo había fortificado los accesos.

Los defensores de San Felipe no pasaban de unos 500 hombres entre soldados del regimiento “España”, de la infantería de marina, del regimiento fijo y voluntarios de la milicia.

El día 20 de abril de 1741, poco antes de las 3:00 de la mañana y en la oscuridad de la noche, Vernon envía tres columnas de soldados sumando unos 4.000 hombres al asalto de San Felipe, con escaleras para trepar a sus muros. Esperaban tomar la fortificación por sorpresa.

A las seis de la mañana y con bayoneta calada los defensores españoles «se arrojaron todos tan impetuosa y gallardamente sobre los enemigos, que los precisaron a volver la espalda con desorden, dejándose en el campo las escalas,…, más 800 muertos y 200 heridos.»

Al día siguiente continuaron los bombardeos. El día 22 de abril fue rechazado otro ataque a Cruz Grande, y el 24 de abril fue rechazado otro ataque al fuerte del Manzanillo donde destacó don Baltasar de Ortega que defendió el fuerte con 24 voluntarios de la milicia.

El 26 de abril, el navío “Galicia”, que había sido capturado por los ingleses, intentó destruir las murallas de San Felipe. Las baterías españolas disparando desde varios puntos lograron incendiarlo. El barco quedó al pairo y provocó el incendio de otros barcos ingleses anclados.

El 28 de abril de 1741, dos horas antes del amanecer, cesó el bombardeo británico. Los ingleses comenzaron a demoler todas las defensas del puerto que habían capturado. El 2 de mayo incendiaron seis barcos ingleses que no podían navegar.

El día 8 de mayo parte de la flota británica se retira quedando el almirante Vernon con catorce barcos entre navíos de línea y otros barcos, retirándose definitivamente el día 20 de mayo de 1741. ¿Es verdad la historia de la acuñación de la moneda con la «victoria» de Vernon?

Las bajas británicas superaron los 9.000 hombres. Las bajas españolas fueron de 200 muertos, además de los seis navíos de línea y las baterías destruidos, tras dos meses de combates y más de 8.000 proyectiles recibidos.

Blas de Lezo falleció unos meses después de la victoria en Cartagena de Indias a causa de las heridas sufridas y la peste producida por los cadáveres sin enterrar. El rey Carlos III recompensó al hijo de Lezo por las acciones de su padre, nombrándolo marqués de Ovieco en 1760.

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