Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, el desterrado que conquistó Valencia

Hoy hace 921 años, el 10 de julio de 1099, que fallecía en Valencia el Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, el que según cuenta la leyenda, logró vencer después de muerto a las huestes del moro Búcar que pretendían recuperar la ciudad del Turia.

Y oigan, una leyenda es una leyenda… Lo que es seguro es que Rodrigo se educó en la corte del rey Fernando I de León, en el séquito de su hijo Sancho. Cuando accedió este al trono de Castilla fue nombrado Alférez del Rey, jefe de la milicia real.

En el año 1072 Sancho II de Castilla es asesinado en las murallas de Zamora a manos de Bellido Dolfos. Muerto sin descendencia Sancho, el trono castellano pasó gracias al Fuero Juzgo a manos de su hermano Alfonso VI, sospechoso de haber instigado la muerte del rey de Castilla.

Rodrigo Díaz, Alférez del Rey, hace jurar a Alfonso VI que nada tuvo q ver con la muerte de su hermano. Y así sucede en la iglesia de Santa Gadea a finales de 1072. Alfonso jura que nada tiene que ver con la muerte de su hermano y una vez en el trono manda al destierro a Rodrigo.

La pena de destierro la observa Rodrigo en el monasterio de San Pedro de Cardeña. Allí conoce a Jimena, bisnieta de Alfonso V, con la que contraerá matrimonio. Cumplida la condena, Rodrigo pasa al servicio de Alfonso VI con el encargo de recaudar tributos a los musulmanes.

Un malentendido hace que Rodrigo vuelva a ser condenado al destierro. Un encuentro con el hermano menor de Alfonso, García, y el robo de las parias recaudadas por Rodrigo hace pensar al rey castellano que el de Vivar le quiere traicionar.

En esta ocasión Rodrigo Díaz cruza la frontera y se adentra en tierra de moros acompañado de unos 300 fieles que pronto alcanzarán los 5000. Una vez en Zaragoza acepta proteger al rey Al-Mutamín de las querellas que tiene con su hermano Mundir, gobernador musulmán de Lérida.

Luchando contra Mundir y venciéndolo en el campo de batalla es bautizado por los musulmanes como Sidi, Cid, Señor. Guerreando en Levante, los almorávides desembarcan en la península y derrotan a Alfonso VI en Sagrajas (1086).

A partir de ese momento el Cid Campeador lucha para si mismo y emprende una campaña de dominio sobre lo que luego sería el reino de Valencia. A pesar de los intentos de Alfonso VI y otros reyes castellanos y musulmanes de evitarlo, Rodrigo toma Valencia el 15 de junio de 1094.

El Cid Campeador falleció en Valencia un 10 de julio de 1099. Venció en numerosas batallas. Tiene estatuas en Burgos, Valencia, Sevilla, Nueva York, San Francisco, San Diego y Buenos Aires y su vida fue glosada en el extraordinario «Cantar de Mio Cid».

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