Carlos V

Carlos V

El 16 de enero de 1556 el emperador y rey Carlos V firmó en Bruselas la escritura de cesión de las coronas de Castilla y de Aragón. ¿El principal motivo? El estado de salud del monarca, la gota le tenía machacado: “Es un mal terrible e inhumano el que se ha apoderado de Su Maj. Tomándole todo el cuerpo, sin dejarle de dañar parte alguna, desde la cabeza a la planta del pie; encógensele los nervios, con dolores intolerables, pasa los poros el mal humor, pasa los huesos hasta calar los tuétanos o meollos, convierte las coyunturas en piedra, y la carne vuelve tierra…; los dolores continuos le atraviesan el alma y así su vida es un largo y crudo martirio.”

El emperador tenía previsto retirarse a España “de temple más apacible y saludable que las humedades, aires y frialdad de Flandes”.

Con anterioridad a la cesión de la corona de Castilla el 25 de octubre de 1555 se había celebrado una ceremonia de abdicación en el gran salón del Palacio de Bruselas en la que le había cedido la herencia borgoñona procedente de su padre Felipe el Hermoso, es decir, Flandes, Artois, Luxemburgo, el Franco Condado, el Charoláis y los territorios al norte de Flandes, denominados Países Bajos. Cedió los títulos de duque de Brabante y Lotaringia, de Limburgo, de Güeldres y de Luxemburgo, conde de Flandes, de Namur, de Henao, de Artois, de Holanda, de Zelanda y de Zutphen, señor de Malinas, de Tournais, de Utrecht, de Frisia y de Groning.

Por tanto ese 16 de enero Carlos V cedió a su hijo Felipe los reino de Castilla, León, Granada, Navarra, las Indias, los cargos de gran maestre de las órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara, los reinos de Aragón, Valencia, Cerdeña y Mallorca, el principado de Cataluña y los condados de Barcelona y el Rosellón. También le cedió Melilla y otras plazas africanas, Nápoles y el ducado de Milán. El gobierno imperial y los territorios austriacos se los cedió a su hermano Fernando El emperador y rey Carlos acabó sus días en el Monasterio de Yuste donde murió el 21 de septiembre de 1558.

Fuentes:

Carlos V, el César y el hombre (Manuel Fernández Alvar)

– Felipe II, el hombre, el rey, el mito (Enrique Martínez Ruíz)

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