Almanzor, el caudillo musulmán que durante veinticinco años asoló el norte de la Península Ibérica y esclavizó a miles de cristianos

Hace 1018 años falleció en Medinaceli Ibn Abi Amir, Almanzor. Caudillo musulmán, lanzó a finales del siglo X numerosas aceifas asesinando y esclavizando a miles de cristianos. Asoló Santiago de Compostela en el 987. Durante un tiempo tuvo una estatua en Algeciras, lugar de su nacimiento.

La “Crónica Sielense” celebró su muerte: murió Almanzor y fue sepultado en el infierno. Y no es para menos, pues, por ejemplo, durante el asedio de Barcelona, ciudad que destruyó en el 985, lanzó mediante catapultas miles de cabezas de cristianos.

«Durante los veinticinco años que duraron las expediciones de Almanzor, fue trasladado al sur un importante contingente de mujeres cuyo destino fue la esclavitud.» (María Isabel Pérez de Tudela). Normalmente asesinaba a los hombres y deportaba a mujeres y niños.

Ibn Abi Amir logró el poder cuando siendo tutor del califa niño de Córdoba Hisham II logró hacerse nombrar «hachib» en el año 976 pasando a ser la verdadera cabeza del Califato. Se hizo llamar Al Mansur bi Illah (el victorioso por Alá), Almanzor para los cristianos Almanzor.

Una vez conseguido el poder multiplicó las «razias» o aceifas contra los cristianos. ¿Qué era una «razia» o «aceifa»? Expediciones de saqueo que tenían por objeto obtener botín y esclavos. Almanzor fue un experto en el «arte» del saqueo, la rapiña y el secuestro.

Almanzor llegó a comandar o lanzar 56 aceifas contra los cristianos. Destruyó Zamora, Simancas, los arrabales de Léon, Condeixa, Coimbra, Astorga, Portillo, Pamplona, Pallars, Baños, Alcubilla,…, infringiendo todo el terror del que era capaz.

Llevó a cabo extraordinarias matanzas en Sepúlveda, Simancas, Sacramenia (donde ordenó asesinar a todos los hombres), Toro, San Esteban, León, Astorga, San Román, Montemayor, Aguilar… Los fuentes árabes hablan de matanzas de decenas de miles de cristianos.

En el año 997 logró alcanzar Santiago de Compostela. Arrasó por completo la ciudad, destruyó su catedral, robó sus campanas, pero curiosamente dejó intacto el sepulcro del Apóstol. Las campanas serían repuestas por Fernando III el Santo después de tomar Córdoba.

La última aceifa de Almanzor aconteció en el verano de 1002. Falleció en Medinaceli. Cuentan que «en Calatañazor Almanzor perdió el tambor» justo antes de su muerte, es decir perdió una batalla, pero parece que no sea más que un mito.

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