El Motín de Aranjuez, el Principio del Fin

Hoy hace 212 años, el 17 de marzo de 1808, que comenzó el llamado Motín de Aranjuez. Los partidarios del Príncipe de Asturias provocaron un levantamiento contra el rey Carlos IV y su valido Godoy. Este suceso acabó con la detención del valido y la abdicación del rey en su hijo el rey felón Fernando VII.

El Tratado de Fontainebleau, firmado por Napoleón y un apoderado de Godoy, permitía a las tropas francesas entrar en España camino de Portugal, aliado de Gran Bretaña y por entonces en guerra con Francia y España. Como bien saben ustedes, el traidor Napoleón tenía otras ideas.

El Ejército Imperial Francés aprovechó el paso libre concedido por Godoy para montar guarniciones en Salamanca, Burgos, Barcelona, Figueras, Pamplona o San Sebastián. Además sus soldados, lejos de portarse como aliados, llevaban a cabo saqueos y robos por doquier.

En marzo de 1808 ya se habían instalado 65000 soldados franceses y ya controlaban las comunicaciones de Madrid con buena parte de España. Con la mosca tras la oreja, Godoy y los reyes piensan que es mejor instalarse en las provincias españoles de ultramar antes que caer presos.

Y aquí es cuando tiene lugar el Motín de Aranjuez. Camino de Sevilla, donde pretenden embarcar, los reyes paran en Aranjuez. Los partidarios del que sería el rey más felón de nuestra historia provocan la revuelta logrando que la comitiva real no continúe el viaje hacia Sevilla.

La revuelta dura dos días. Finaliza el día 19 de marzo de 1808 cuando la turba encuentra a Godoy escondido entre unas alfombras del palacio. A punto de ser linchado, interviene el príncipe Fernando. Impide el ajusticiamiento y logra que su padre abdique. (Foto: Recreación)

Y el resto de la historia ya la conocen. Napoleón logra que Carlos IV y Fernando VII viajen a Bayona. Allí Fernando VII devuelve la corona a Carlos IV , y cuando este ya es nuevo rey abdica a favor de Napoleón que cede la corona de España a su hermano José de Bonaparte. Toma ya.

Así que gracias al Motín de Aranjuez, nos quedamos sin un rey que podría haber ejercido cierta resistencia desde México y con un rey impuesto que tenía un águila napoleónica en el centro de su escudo.

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