Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el primer explorador del sur de la frontera actual entre Estados Unidos y México que fue esclavizado y se salvó gracias a actuar como curandero

¿Sabían ustedes que los primeros europeos que exploraron el actual sur de los Estados Unidos eran españoles? ¿Que recorrieron a pie unos 10.000 Km durante nueve años? ¿Que fueron esclavizados y uno de ellos llegó a actuar como curandero? Se llamaba Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

Cabeza de Vaca desembarcó en la costa de Florida, atravesó las actuales Alabama, Missisipi, Luisiana. Texas, Nuevo México, Arizona para alcanzar primero California y luego la capital de Nueva España después de sufrir todo tipo de penurias.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca nació en Jerez de la Frontera de 1484 a 1488. Su curioso apellido proviene en la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Su antepasado era aquel pastor que ayudó al ejército cristiano a atravesar Despeñaperros por un camino señalizado con cabezas de vaca.

Luchó en Italia como soldado del Ejército de la Liga Santa. Participó en la batalla de Ravena. En España combatió en la Guerra de las Comunidades del lado del Emperador y Rey Carlos. Estuvo presente en la batalla de Villalar donde Maldonado, Padilla y Bravo perdieron la cabeza.

Nuñez Cabeza de Vaca salió el 17 de junio de 1527 de Sanlúcar de Barrameda en una expedición comandada por Pánfilo de Narváez que pretendía explorar y conquistar la Florida. Lo hizo con el empleo de alguacil y tesorero.

La expedición (o lo que quedaba de ella, pues 140 tripulantes habían desertado en Cuba) llegó a Florida el 12 de abril de 1528. Allí desembarcaron unos tres centenares que pronto quedaron reducidos a unos 200 debido a los enfrentamientos con los nativos y las enfermedades.

Ante la imposibilidad de atravesar la Florida, deciden volver donde habían dejado las naves, la bahía de los Caballos. Ya no existen las naves. Narvaez ordena construir cinco balsas y lanzarse a las aguas del Golfo de México para volver a Cuba. Estamos en agosto de 1528.

Las cinco balsas atestadas con unos cincuenta hombres hambrientos y famélicos cada una, recorren 640 kilómetros durante seis semanas. Surcando la desembocadura del río Missisipi, las fuertes corrientes acaban con las cinco balsas. Narvaez y cientos de españoles mueren ahogados.

Únicamente sobreviven Cabeza de Vaca y unos 80 hombres más que acaban en la Isla Mal Hado o de la Mala Suerte, cerca de la actual ciudad tejana de Galveston. De esos 80 pronto solo quedan vivos 15 españoles que acaban esclavizados por los indios karankawa (o carancabuses).

Cabeza de Vaca vive seis años como esclavo. Absolutamente negado para la caza y la pesca, aprende el oficio de chaman o curandero y se aprovecha de sus conocimientos en medicina europea. Logra incluso curar al hijo de un cacique gracias a lo que es liberado.

El español pasa a ejercer como comerciante, un mercader que negocia en un territorio donde las tribus que lo habitan son enemigas a muerte. En esa época contacta con Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y el negro Estebanico, compañeros de naufragio.

Estamos en 1536. Los cuatro hombres deciden aventurarse a llegar a Nueva España. Durante diez meses atraviesan el sureste del actual Estados para llegar a California. Mientras transcurre su viaje conviven con todo tipo de tribus sobreviviendo gracias a sus artes de curanderos.

Es famoso el episodio en el que los cuatro hombres se encuentran con Diego de Alcaraz, un sujeto que trata de hacer esclavos a unos indios a pesar de estar prohibido por las Leyes de Indias. Cabeza de Vaca logra impedirlo haciendo huir a los nativos.

Núñez Cabeza de Vaca y sus compañeros de viaje fueron los primeros europeos que vieron un bisonte. Una vez en Nueva España, el actual México, los cuatro exploradores llegan a entrevistarse con el gran Hernán Cortés y parten para España en 1537.

En 1540 volvió al Nuevo Mundo, esta vez como segundo adelantado del Río de la Plata. Fue el primer europeo que contempló las cataratas de Iguazú. En el Paraguay trató de evitar los abusos de algunos españoles y denunciado fue obligado a volver a España.

A España llegó en el 1544. El Consejo de Indias le condenó al destierro acusado de abusos de poder en la represión de aquellos que realmente estaban incumpliendo la Ley de Indias. El Rey Nuestro Señor Felipe II lo indultó y le concedió una pensión de 12.000 maravedíes.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca pudo morir en Sevilla en mayo de 1559. Poco se sabe de sus últimos años de vida. Es posible que los pasara en un monasterio. Otros dicen que falleció en Valladolid en el Convento de Santa Isabel. Allí se guarda la lápida de la tumba del explorador.

2 pensamientos sobre “Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el primer explorador del sur de la frontera actual entre Estados Unidos y México que fue esclavizado y se salvó gracias a actuar como curandero

  1. UNA AUTÉNTICA E IMPRESIONANTE HISTORIA… BASTANTE INVESTIGACIÓN PARA +
    PARA PRODUCIR UNA REALIDAD EN LOS VIAJES ESPAÑOLES EN NUESTRO
    CONTINENTE…

  2. Álvar Núñez Cabeza de Vaca, al igual que otros pocos españoles afortunados en poder convivir con los indígenas de América, descubrió la verdadera alma de los nativos. Recuerdo muy bien el relato de que cuando naufragaron en lo que hoy es Texas los españoles tenían la idea de que los nativos no tenían alma y que ni siquiera eran seres humanos con sentimientos, y los nativos al verlos tan miserables y con tanta desventura lloraron la desgracia de los pobres españoles náufragos. En los relatos de nativos americanos se sabe que esa esclavitud a la que estuvo sometido no era una esclavitud como la esclavitud que los europeos salvajemente usaban, sino que era una esclavitud de no ser permitido cazar, pescar y hacer otras actividades de hombres, claro que era requerido hacer ciertas actividades en beneficio de los principales de cada pueblo y además hubo un intercambio de aprendizajes. Álvar Núñez Cabeza de Vaca es uno de los pocos personajes españoles que son mis favoritos de la historia del principio de la exploración y sometimiento en América. Un hombre cauto, inteligente, pero sobre todo de buen razonamiento y sentimientos nobles. Desarrolló una gran simpatía por los pueblos indígenas y con esa forma de ser me imaginó que se ganaba la confianza de la gente nativa, sin mentiras y sin tratar de aprovecharse de ellos. No llegó a California como se dice aquí, pero sí pasó por el actual territorio de lo que hoy es Arizona, Nuevo México, Texas, y los actuales estados mexicanos de Chihuahua, Durango, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, y Sinaloa, en donde llegó a Culiacán, el primer poblado ya establecido gobernado por la Nueva España. Al llegar a la Nueva España se dice que muchas veces le enfadaba la manera de desprecio y brutalidad con la que eran tratados muchos indígenas obligados a trabajar como esclavos para los encomenderos y dueños de minas. Además de que encontraban villas indígenas destruidas por los españoles y sus secuaces aliados y a los nativos en extrema pobreza muriendo de hambre. Aunque muchos no lo quieran reconocer es una las razones más poderosas por la que no se quedó en Nueva España. Después cuándo lo mandaron al Río de la Plata, como adelantado por parte de la corona española, él mostraba una gran familiaridad con los nativos y eso disgustaba a muchos españoles que lo acusaron de querer educar a los indígenas, algo que iba en contra de los intereses de los encomenderos, quienes solo querían a los indígenas como esclavos para trabajar sus tierras y sus minas. Como en sus escritos dijo Bernal Díaz del Castillo al hacer una petición a la corona española. «Y le suplicamos que no enviase letrados, porque en entrando en la tierra la ponían en revuelta con sus libros y habría pleitos y disensiones.» Álvar Núñez Cabeza de Vaca dio información sobre las costumbres de los indígenas, sus ceremonias, sus celebraciones, su forma de tratar a otros, sus fuentes de alimentación, su diario vivir, entre otras cosas, y lo hizo como observador, sin la malicia como relataban los conquistadores, que muchas veces exageraban cosas y decían mentiras para justificar atrocidades, además de que no les daban mucho crédito a los indígenas en sus grandes ayudas. No lo sacrificaron como muchos españoles de la época ponían a los nativos como salvajes y sin razonamiento, para justificar la brutalidad hacia estas gentes de América. Álvar Núñez Cabeza de Vaca también cristianizó pacíficamente a gentes nativas e incluso les recomendaba a las gentes de los pueblos por donde pasaba que pusieran grandes cruces de madera en sus villas para que las armadas españolas pasaran de largo y no los destruyeran. También fue intermediario a través del diálogo pacífico, y lograba que pueblos que estaban en guerra hicieran las paces. No solo las batallas teológicas y filosóficas llevadas a cabo por ilustres religiosos en las cortes de España, que defendían la dignidad humana de los indígenas en América, contra según ilustrados, que defendían la brutalidad en contra de los indígenas por considerarlos salvajes y creados para servir, hicieron mella en la forma en que la corona española cambió su actitud en cierta parte hacía los nativos y dictó leyes para proteger a los nativos de toda América (aunque muchos españoles se pasaban esas leyes por el arco del triunfo). También ayudó mucho el relato lleno de humanidad y de compasión que hizo el gran Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Un hombre decente y noble en sentimientos para ser español en América de su época, que aprendió y enseñó entre los indígenas, y no solo trató de imponer.

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