No existía la tolerancia religiosa en ninguna parte de Europa cuando reinó Felipe II

Los que se creen la leyenda negra contra España, propagada sobre todo desde Alemania, Gran Bretaña y Holanda, achacan a la España de Felipe II su «intolerancia religiosa» como si el resto de Europa hubiera sido un mar de paz y permisividad. Y no hay nada más lejos de la realidad.

Joseph Pérez, autor con el que no simpatizo en demasía, lo explica de la siguiente manera:

«No existía la tolerancia religiosa en ninguna parte de Europa. No admitían la pluralidad en ese tiempo.»

«Para ser un buen español, un buen francés o un buen alemán había que tener la misma religión que el rey. No existía sentimiento nacional según entendemos hoy, pero uno compartía con el rey la religión y esta comunidad de fe hacía mucho para federar el país.»

«Los reyes ingleses tampoco permitían que hubiera católicos en su reino. Los católicos ingleses tuvieron que esperar hasta 1830 para tener los mismos derechos que los anglicanos. No tiene sentido hablar de un rey intolerante en Europa, cuando todos lo eran.»

Las palabras de Joseph Pérez a las que hago mención en este artículo las pueden encontrar en esta entrevista en el diario ABC: «Lo del genocidio en América es una barbaridad, ¿por qué iban a matar a la gallina de los huevos de oro?»

Por su parte Julián Juderías también remarca el hecho de la inexistencia de la tolerancia religiosa en aquellos tiempos en su libro «La Leyenda Negra»:

«La libertad religiosa no existió en ninguna parte en los tiempos en que funcionaba nuestra Inquisición; la existencia de este tribunal no puede en modo alguno erigirnos en excepción dentro del grupo de las naciones civilizadas; la libertad política, íntimamente unida entonces y ahora a la religiosa, no se vio en ningún país de los siglos XVI, XVII y XVIII; nuestros monarcas no fueron los únicos que reprimieron sangrientamente los delitos religiosos, ni la represión por sus representantes realizada fue más cruel que la ordenada por otros reyes; el libre examen sólo sirvió para que los hombres se asesinasen unos a otros en nombre de la libertad de conciencia y la libertad religiosa y política no existe aún en la mayor parte de los países que nos tachan de intolerantes.»

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