Las Encamisadas: los Ataques por Sorpresa de los Tercios

¿Saben ustedes que era una encamisada? Era un ataque por sorpresa que llevaban a cabo los soldados de los Tercios introduciéndose en la retaguardia del enemigo por la noche o al amanecer para degollar a los enemigos mientras dormían.

Covarrubias: “Es cierto genero de estratagema de los que de noche han de acometer a sus enemigos y tomarlos de rebato, que sobre las armas se ponen las camisas, porque con la oscuridad de la noche no se confundan los contrarios”.

Película de «Alatriste»

Para llevar a cabo este tipo de ataque, que tanta confusión creaba en el enemigo, los soldados de los Tercios vestían con una camisa blanca e iban armados con dagas y espadas. También podían llevar armas de fuego, pero no era habitual (pistolas, arcabuces o mosquetes).

Normalmente el objetivo de las encamisadas era el campamento enemigo. Vestidos con camisa blanca los soldados de los tercios degollaban a sus oponentes en el mayor número posible, trataban de inutilizar sus cañones, robaban víveres y municiones, y al retirarse quemaban edificios y tiendas.

La camisa blanca permitía que los soldados de los Tercios se distinguieran del enemigo. En aquellos tiempos los combatientes no llevaban uniforme. Recordemos que los españoles se distinguían en las batallas por llevar una banda o un lazo de color rojo.

Sol de Breda (Pérez Reverte): “Como se trataba siempre de tropas escogidas, participar en una encamisada se consideraba de mucha honra entre españoles, y a menudo pugnaban unos con otros por ser de la partida, teniendo a muy agria ofensa verse fuera de ella. Las reglas eran estrictas, y por lo común se ejecutaban disciplinadamente para ahorrar vidas propias en la confusión de la noche”.

Una de las encamisadas más recordadas fue la dirigida por el “superhombre” Julián Romero en septiembre de 1572 en Hermigny. Estuvieron a punto de apresar al mismísimo Guillermo de Orange que se salvo porque su perro cocker Spaniel se puso a ladrar cuando notó la presencia de los españoles.

Nada menos que 600 soldados de los Tercios se introdujeron en el campamento del hereje Guillermo de Orange y mandaron a mejor vida a varios centenares de rebeldes y quemaron buena parte de sus enseres. ¿Quién fue Julián Romero?

Por cierto, Julián Romero dirigió aquella encamisada con una pierna amputada. La había perdido tras ser herido en San Quintín. En Hermigny perdió un brazo. También hubo encamisadas en las batallas de Mühlberg, en el asedio de Breda, en Castelnovo,…, en casi todas las batallas de los Tercios.

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