La Batalla de Pavía, la confirmación de la hegemonía de los Tercios en los campos de batalla de Europa

Hoy hace 496 años, 24 de febrero de 1525, q las tropas del Emperador y Rey Carlos vencieron en Pavía a los franceses y capturaron a su rey Francisco I. A partir de entonces, la Cruz de Borgoña fue el emblema de los ejércitos españoles y los Tercios su arma más gloriosa.

Después de ser derrotado el ejército del rey Francisco I de en Bicocca, victoria fácil y barata para ejército de Carlos I de España y V de Alemania, y cara derrota para el francés, éste volvió a la carga con su deseo de apoderarse del Ducado de Milán.

En octubre de 1524 un gran ejército francés atraviesa los Alpes con 24.000 soldados y 53 cañones. El emperador Carlos contaba para defender Milán con unos 2.000 españoles y 5.000 lansquenetes alemanes a cuyo frente estaba Antonio Leyva, general riojano con familia oriunda de Navarra, veterano de Granada.

El general Leyva ordena a sus fuerzas que se refugien en las cercana Pavía, ciudad rodeada de murallas donde piensan los franceses que lograrán una fácil victoria. Pasan octubre, noviembre, diciembre y el ejército del Emperador y Rey Carlos ni se rinde ni es derrotado.

Los bombardeos franceses sobre las murallas no logran abrir brecha alguna. Empieza a escasear la pólvora y los sitiados empiezan a notar la escasez de víveres pero esperan la llegada de refuerzos enviados por el Carlos I de España y V de Alemania.

Los refuerzos llegan a mediados de enero. Un ejército imperial a las órdenes de Georg Von Frundsberg con unos 15.000 lansquenetes alemanes y austriacos llega al Ducado de Milán con el propósito de ayudar a los sitiados en Pavía que ya no pueden resistir mucho más a causa del hambre.

Y aquí es cuando cuentan las crónicas que el general Leyva lanza su famoso discurso: convence a los sitiados que si quieren comer hay que atacar al campamento francés. El 24 de febrero los españoles y alemanes, piqueros, caballería, arcabuceros, abren brechas en las filas francesas.

Los franceses quedan en medio de los refuerzos imperiales que venían por el norte y de los defensores de Pavía. Resultado: 8.000 muertos franceses y con una sorpresa que los mandos imperiales no esperaban. Francisco I de Francia, cae prisionero gracias a varias espadas españolas.

Un estandarte con la Cruz de Borgoña es apresado. Alonso Pita da Veiga, gallego de Ferrol y soldado del Tercio de Andrade, se lanza de forma suicida contra los franceses y logra arrebatarlos el estandarte. El gran Augusto Ferrer Dalmau inmortalizó a D. Alonso en uno de sus cuadros.

El arrojo de Pita de Veiga permite capturar al mismísimo rey de Francia. A Pita le sigue Juan de Urbieta que tendrá el honor de poner su espada en el cuello de Francisco I. También participarán en la acción Diego Dávila y Pedro de Valdivia, futuro conquistador de Chile.

La captura del rey de Francia fue muy mal aceptada por los franceses e incluso negada (costumbre gabacha hacia sus derrotas). A Francisco I le tocó entregar su espada, la cual permaneció en manos españolas hasta que Fernando VII, como no, se la devolvió a Napoleón.

Esa es la historia más o menos oficial pues como cuenta @RetoHistorico en su web, Fernando VII supuestamente entregó a Napoleón una espada que nada tenía que ver con la entregada por Francisco I en el campo de batalla. No hizo adrede, confundió la espada.

Francisco I fue traído a Madrid, alojado por el emperador y rey Carlos en la torre de los Lujanes, fue obligado a firmar el Tratado de Madrid. Francia renunciaba a Milán, Génova, Nápoles, Flandes, Artois y Borgoña. Por supuesto al llegar a Francia, el francés incumplió el pacto.

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