El Asesinato de Eduardo Dato, Presidente de Gobierno del Rey Alfonso XIII

A las ocho de la noche del 8 de marzo de 1921, cuando el presidente del Consejo de Ministros Eduardo Dato e Iradier se encontraba camino de su hogar a bordo de su coche oficial fue tiroteado en la plaza de la Independencia de Madrid, donde se encuentra la famosa Puerta de Alcalá. Así lo narraba el diario Heraldo de Madrid en su edición del 9 de marzo de 1921:

Una vez terminada la sesión en la Alta Cámara, el Sr. Dato se reunió en el despacho de ministros con los consejeros de Guerra y Gracia y Justicia y el Marqués de Santa Cruz, permaneciendo reunidos unos diez minutos.

A su salida el presidente fue abordado por dos periodistas, los cuales le hicieron algunas preguntas relacionadas con la discusión del Mensaje.

En este trance, y chalando con nuestros compañeros, se encaminó el Sr. Dato hacia la puerta, donde le esperaba su automóvil al que subió, no sin antes ordenara al “chaffeur” le condujese a su casa.

El auto partió por la calle de la Encarnación hacia la del Arenal, camino del domicilio del presidente, que, como es sabido, está en la calle de Lagasca con vuelta a la de Alcalá.

A las ocho y cuarto de la noche, un numeroso grupo de personas, situado en la plaza de la Independencia, decía a grandes voces que había sido asesinado el presidente del Consejo de ministros, D. Eduardo Dato.

En efecto, el Sr. Dato había muerto instantáneamente, a consecuencia de las mortales heridas de bala que recibió en la cabeza.

Según parece, y por la referencias obtenidas en el lugar del suceso por uno de nuestros redactores, cuando el automóvil en que iba e Sr. Dato marchaba por la plaza de la Independencia, con dirección al domicilio de aquél, Lagasca, 4, al llegar junto a la puerta de piedra de la citada plaza, una motocicleta con “sidecar”, ocupada por tres individuos, se aproximó rápidamente al coche del presidente del Consejo, y los ocupantes empezaron a disparar a tiros contra el Sr. Dato, que iba recostado en el derecha del coche.

Lugar donde fue asesinado Eduardo Dato

El “chaffeur” no pudo acelerar la marcha porque para impedirlo se había interpuesto en su camino otra moto.

A los primeros disparos quedó mortalmente herido el presidente, que recibió una herida de proyectil en la región parietal izquierda, con salida por la región occipital; otra con orificio de entrada por la región mastoidea y de salida por la región malar y otro con orificio de entrada en la región izquierda sin orificio de salida.

En el momento de oír los disparos, que fueron rapidísimos, el “chaffeur” del presidente del Consejo se dio cuenta de la gravedad del suceso y sin perdida de tiempo encaminó el coche a la Casa de Socorro del distrito de Buenavista, situada en la calle de Olózaga. Tan pronto como llegaron al centro médico, los doctores de guardia salieron a la calle, requeridos con gran urgencia y vieron con dolorosa sorpresa que el Sr. Dato yacía en el coche sin dar señales de vida.

De los primeros en llegar a la Casa de Socorro fue D. Eugenio Espinosa de los Monteros, yerno del Sr. Dato, quien al enterarse de que su padre político había sido asesinado, sufrió un síncope y al recobrar el conocimiento, le acometió una fuerte crisis nerviosa, siendo auxiliado por los médicos.

Inmediatamente de cometido el cobarde asesinato huyeron los criminales por la calle de Serrano, y uno de ellos, que iba sentando en el soporte, iba agitando la gorra y dando grandes gritos.

Según los; relatos de un señor apellidado Junquera, que viajaba en un tranvía en la misma dirección que el automóvil del Sr. Dato, la moto desde la cual se realizó la agresión venía siguiendo al automóvil desde hacía largo rato. Era una lndian, pintada de color rojo oscuro, bastante deteriorada. No llevaba número. Los ocupantes se habían adelantado al auto, mirando hacia su interior, sin duda para cerciorarse del lugar que ocupaba la víctima. La moto iba ocupada por tres individuos. El que la guiaba llevaba pelliza gris oscuro, boina y gafas, y era un hombre bastante corpulento. En el soporte iba sentado otro individuo alto rubio, delgado, con nariz aguileña que no llevaba nada en la cabeza.. Al ocupante del sidercar no pudo verle la cara por ir al lado contrario al tranvía. Al llegar a la plaza de la Independencia en el trecho comprendido entre la calle de Olózaga y la de Alcalá, se colocaron detrás del automóvil y a una distancia de unos tres metros hicieron los disparos, dejando al mismo tiempo abiertos los escapes de la moto, para que, con su ruido no lo advirtieran.”

Eduardo Dato fue el tercer presidente del Gobierno de España asesinado. Anteriormente habían sido asesinados Antonio Canovas del Castillo y José Canalejas Méndez.

La motocicleta utilizada para cometer el magnicidio fue hallada en un garaje de una casa situada en Ciudad Lineal junto con varias pistolas, munición y cargadores. La policía averiguó que el garaje había sido alquilado por Pedro Mateu y que también se había visto en las inmediaciones a Luis Nicolau y Ramón Casanellas, conocidos anarquistas que militaban en “Regencia Anarquista”, un grupo predecesor de la Federación Anarquista Ibérica (FAI).

Pedro Mateu fue detenido por la policía alrededor de las cinco de la tarde del día 14 de marzo de 1921 en el número 164 de la calle de Alcalá. Natural de Valls (Tarragona) fue detenido gracias a una mujer que le tenía alquilada una habitación y sospechó del sujeto.

Así se describió su detención en el diario “El Globo” del 15 de marzo de 1921:

Se le ocupó encima 403 pesetas en dinero y un cheque por valor de 5.000 pesetas, dos pistolas con cargadores y una lista de nombres de personalidades, entre las cuales figuraba el Rey.

El detenido, desde el primer momento, se confesó autor del atentado, diciendo:

Yo he hecho justicia, ahora que la justicia la haga conmigo.

Interrogado Mateu por la Policía, contestó que no estaba fichado, pues los que están en esas condiciones no cometen atentados.

Al preguntarle si él había matado al señor Dato, dijo que no conocía a ese señor. El había matado al presidente del Consejo.

¿Y por qué le mató usted?—le interrogaron.

Como ejecutor de la Justicia, por la conducta que el gobernador de Barcelona, señor Martínez Anido, ha seguido en Barcelona.

¿Y por qué no atentaron contra éste?

¡Ah!—contestó cínicamente—. Ese ya caerá. De ese está encargado otro. Dio detalles después el asesinó de cómo se había cometido el atentado. El iba en el «sidecar», detrás y en pie, disparando, y vio caer al Sr. Dato herido. Dijo que hacía tres meses que se perseguía al Sr. Dato para matarle, y no se presentó la ocasión propicia hasta el martes en que se realizó. Dio los nombres de sus cómplices, que son los mismos que ya se conocen.

Añadió que Leopoldo Nobles estuvo hasta ayer en Madrid. La noche del atentado la pasó Mateu en una casa de mal vivir de la calle de Noviciado. Confesó que sabía que lo cogerían porque en Madrid no tienen ambiente los sindicalistas, y se encontraba desamparado. Se lamentó de no haber podido hacer uso de un arma en el momento de la detención. El día del entierro Mateu lo presenció en una de las calles de Madrid, y el día que en un cine se presentó la película del asesinato, Mateu estuvo a verlo. El detenido fué conducido a la Dirección de Seguridad, donde fué puesto a disposición del juez especial que tramita la causa.”

Otro de los asesinos, Luis Nicolau fue detenido por la policía alemana cuando este se encontraba en el país germano y fue extraditado a España con la condición de que no fuera condenado a muerte. Ramón Casanellas nunca fue aprehendido.

Lluís Nicolau Fort

Mateu y Nicolau fueron condenados en octubre de 1923 a cadena perpetua. Estuvieron en prisión hasta abril de 1931 dado que se beneficiaron por la amnistía que decretó el gobierno provisional republicano por lo que fueron puestos en libertad.

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