Diego García de Paredes, el «Sansón de Extremadura y de España» que Participó en 15 Batallas Campales y 17 Asedios

Hoy hace 553. 30 de marzo de 1468, años que nació Diego García de Paredes, Sansón de Extremadura y de España, natural de Trujillo, capitán de la guardia del papa Alejandro VI, coronel del Gran Capitán en las guerras de Italia, maestre de campo de la Liga Santa, coronel del Emperador y Rey Nuestro Señor Carlos.

La leyenda de García de Paredes se inicia al servicio del Gran Capitán en Italia. En un puente del río Garellano se enfrentó en solitario a centenares de franceses «con la espada de dos manos que tenía se metió entre ellos, y peleando como un bravo león» causando una matanza.

Miguel de Cervantes se refiere a García de Paredes en «El Quijote» como un «valentísimo soldado, y de tantas fuerzas naturales que detenía con un dedo una rueda de molino en la mitad de su furia».

En el asedio de la ciudad griega de Cefalonia, en manos de los turcos, capturado por estos, resistió tres días dentro de sus murallas antes de que pudieran reducirlo. Aún así los turcos respetaron su vida. Logró fugarse y volvió al asedio junto a las tropas del Gran Capitán.

En Ceriñola, Italia, volvió a derrotar a los franceses tras sufrir una emboscada gabacha siendo ya coronel del Gran Capitán. También acabó con la vida de tres hermanos franceses que retaron a los españoles a un duelo.

A principios de 1503 participó en el asedio de Ruvo di Puglia, al oeste de Bari. En una carta del rey Fernando el Católico se menciona que el extremeño «fue uno de los primeros que subieron al muro e valerosamente entró en la ciudad».

A finales del mismo año, ocurre el episodio del puente del río Garellano: García de Paredes en solitario logra parar a centenares de franceses que trataban de contraatacar cruzando el río. Tras desmontar del caballo, con su espada a dos manos causó la ruina a todos los franceses que se atrevieron a cruzar.

Terminada la campaña italiana, siendo ya marqués de Colonnetta, guerreó Norte de África (1505) y más tarde la conquista de Orán (1509). Anduvo unos años también luchando en el Mediterráneo teniendo entre sus presas favoritas a los barcos berberiscos y franceses.

En 1508 volvió a Italia como maestre de campo de la infantería española al servicio del emperador Maximiliano I. En 1510 volvió a Africa y participó en los asedios de Trípoli y Bugía. En julio de 1512 volvió a Italia como coronel de la Liga Santa y luchó en la batalla de Ravena.

En 1520 entró al servicio del Emperador y Rey Nuestro Señor Carlos acompañándolo como escolta a Santiago de Compostela, guerreó en Navarra en 1521. Nombrado por el Emperador «Caballero de la Espuela Dorada» viajó por toda Europa con su séquito.

El gigante García de Paredes falleció en Bolonia el 15 de marzo de 1533 tras regresar del asedio de Viena. Una caída de su caballo mientras se divertía con unos mozos le llevó a fallecer por las heridas sufridas. Había participado en 15 batallas campales y 17 asedios.

3 pensamientos sobre “Diego García de Paredes, el «Sansón de Extremadura y de España» que Participó en 15 Batallas Campales y 17 Asedios

  1. Excelente reseña de la intensa vida de uno de los más notables y valientes militares de todos los tiempos, cuyas hazañas parecen sacadas de la mitología clásica… Mi humilde y sincero reconocimiento para vuestro esfuerzo en divulgar las Glorias de la España Inmortal…

  2. Paredes fue proscrito en Espana y llego a ponerse precio a su cabeza, siendo perseguido por las galeras Reales estuvo a punto de ser capturado en Cerdena. Sus acertadas correrias llegaron a ser conocidas y temidas, siendo sus principales presas berberiscos y franceses. Durante su fuga rebelde engendrada por la ingratitud regia, Diego Garcia de Paredes vivio libre y dueno de sus actos la vida aventurera en el mar, en busca de un olvido que serenase su espiritu indomable.

  3. El espanol, el hombre mas audaz y forzudo de todo el ejercito, y acaso de toda Europa, producia la impresion de que la naturaleza, al formarlo, habia querido mostrar en el el tipo de hombre de armas, en las cuales tanto mas grande era el exito cuanto mayores la robustez y la fuerza muscular. Su estatura aventajaba en mucho a la de sus companeros, y en un temperamento como el suyo, de accion incesante, el ejercicio habia enjugado sus carnes de toda grasa, dando a sus musculos un tal desarrollo, que su pecho, su espalda y la complexion toda de sus miembros semejaban la de un coloso de la antigua estatutaria, de formas atleticas y bellisimas a un mismo tiempo. El cuello, grueso como el de un toro, sostenia una cabeza pequena y engallada, coronada en lo alto de la nuca por un penacho de cabellos crespos; su rostro, viril y de expresion firme y decidida, pero sin sombra de jactancia ni de altaneria. No faltaba a su aspecto cierta gracia natural, y en sus ojos se leia a las claras la simplicidad de un espiritu leal y lleno de nobleza. Asi fue en realidad Diego Garcia de Paredes: un hombre apuesto, de talla gigantesca y fuerzas descomunales, un atleta formado expresamente para la guerra que «

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