El Tercio Viejo de Lombardía: la más veterana de las tropas españolas en Italia

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Tercio Viejo de Lombardía

Tercio Viejo de Lombardía

El Tercio Viejo de Lombardía fue una de las primeras unidades permanentes de infantería creadas por la Monarquía Española en el siglo XVI, dentro del sistema de los Tercios que organizó el ejército español durante los siglos XVI y XVII. Junto a él, se consideran Tercios Viejos los de Nápoles y Sicilia, a los que más tarde se sumaron el de Cerdeña y el de Galeras. A partir de estas unidades originales se crearon después los llamados Tercios Nuevos. Los Tercios Viejos se formaron en los territorios italianos de la Corona, en el contexto de las guerras entre Carlos V y Francisco I de Francia por el control de Italia, y estaban compuestos por soldados profesionales organizados en compañías de piqueros, arcabuceros y, más adelante, mosqueteros., más adelante, mosqueteros.

El nacimiento de una leyenda en Milán

El Tercio Viejo de Lombardía, también llamado Tercio Viejo de Milán, fue instituido mediante las ordenanzas de Carlos I de España de 1534 y 1536, y se le considera uno de los cuatro Tercios Viejos de la infantería española.

En un principio se llamó Tercio Ordinario del Estado de Milán. En 1560, bajo el reinado de Felipe II, pasó a llamarse Tercio Viejo de Lombardía. Su misión inicial fue defender el ducado de Milán, territorio que recibió el nombre de reino de Lombardía, tras las guerras italianas de finales del siglo XV y comienzos del XVI.

Existen diferencias entre las fuentes sobre la fecha exacta de creación de la unidad. Una versión sitúa su origen en 1532, cuando una fuerza de infantería española fue enviada a Koroni, en el Peloponeso, al mando de Gerónimo de Mendoza. Esta unidad pasó a llamarse de Lombardía en 1534, al establecerse en ese territorio tras su regreso de Grecia. La datación precisa de estas unidades sigue siendo objeto de discusión entre historiadores, ya que incluso mandos del siglo XVI, pocos años después de la fundación, no coincidían en la fecha exacta.

Por los campos de batalla de Europa

Desde su formación, el Tercio Viejo de Lombardía participó en el conflicto entre Carlos V y Francisco I de Francia por el control de Italia. El mismo año de su fundación se incorporó a la guerra contra Francia, con una victoria en Chiari, cerca de Brescia, y participó en 1542 en los asaltos de Chierasco, Albano y Carmañola.

Después fue trasladado a Alemania para combatir a la Liga de Esmalcalda. Participó en la toma de Fráncfort en 1546 y en la batalla de Mühlberg en 1547, donde las tropas al mando del duque de Alba derrotaron a los príncipes protestantes.

Más tarde, cuando Felipe II ordenó una campaña contra Francia tras la ofensiva francesa en Nápoles, el tercio, ya trasladado a Flandes, avanzó por Picardía junto a tropas españolas e inglesas y combatió el 11 de agosto de 1557 en la batalla de San Quintín.

La unidad también actuó fuera de los escenarios europeos principales. En 1569 fue enviada a España para combatir, bajo el mando de Juan de Austria, la rebelión de las Alpujarras. En 1573 participó en la conquista de Túnez y La Goleta. En 1609 tomó parte en el ataque contra los moriscos refugiados en la Muela de Cortes, durante el proceso de expulsión de este grupo de España.

El ocaso y la herencia imperecedera

Hacia 1589 la unidad estaba formada principalmente por veteranos con años de servicio. Ese mismo año, mientras estaba en Flandes bajo el mando del conde de Mansfelt, se produjo un motín cuando se ordenó a la tropa pasar el invierno en una isla del río Mosa. Los soldados temían una situación similar a la ocurrida años antes en el mismo lugar. Aunque el motín se disolvió con el tiempo, Alejandro Farnesio decidió disolver el Tercio Viejo de Lombardía como medida disciplinaria, repartiendo a sus soldados entre otras compañías.

La unidad continuó existiendo bajo otras formas en los años siguientes. Al iniciarse la Guerra de Sucesión española, se sumó al bando de Felipe de Anjou. En 1704 pasó a organizarse como regimiento, con el nombre de Regimiento de Lombardía número 1, y ese mismo año participó en la toma de Verona.

En 1706 regresó a España, donde participó en la conquista de Ciudad Rodrigo y en las batallas de Brihuega y Villaviciosa de Tajuña. En 1718 pasó a llamarse Regimiento de Lombardía número 2 y fue enviado de nuevo a Italia. En 1776 dejó Italia y fue trasladado a los territorios españoles en América, adoptando el nombre de Regimiento del Príncipe.

La disolución de los Tercios como sistema militar fue decretada por Felipe V en 1704, dentro de una reforma que sustituyó ese modelo por el de regimientos, siguiendo el esquema del ejército francés. Esto no significó el fin de la línea militar del Tercio de Lombardía, sino su transformación en otras unidades. Entre sus continuadores actuales se encuentra el Regimiento de Infantería Príncipe número 3, con sede en Asturias, que mantiene un vínculo histórico con esta unidad formada en el siglo XVI.

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