Barco prisión Isla de Menorca 2
barco-prisión Isla de Menorca
En la madrugada del 29 de agosto de 1936, hace ya noventa años, el puerto del Grao de Castellón fue escenario de uno de los episodios más sangrientos de la represión del Frente Popular en la provincia. El buque Isla de Menorca, fondeado allí desde el 12 de agosto como barco-prisión, fue asaltado por un grupo de milicianos que sacó a la fuerza a los presos que albergaba y los fusiló en las playas cercanas.
Un barco convertido en prisión flotante
El Isla de Menorca había sido botado originalmente con pabellón griego bajo el nombre de Thesseus. Adquirido a comienzos de siglo por la Compañía Transmediterránea, que le dio su nombre definitivo, terminó prestando servicio como barco-prisión primero en Tarragona y después en Castellón, sustituyendo al vapor Sebastián Martí, que carecía de capacidad suficiente. Muchos de los detenidos habían sido internados allí por el propio gobernador civil republicano precisamente para protegerlos de la violencia de las turbas, una circunstancia que resultaría trágicamente insuficiente.
Sobre la una de la madrugada del 29 de agosto, tras acordonarse todo el Grao, comenzó el asalto. Según la crónica de José A. Aparici Gallart en su obra de referencia sobre la guerra civil en la costa castellonense, unos 150 milicianos pertenecientes a los comités antifascistas de Castellón, el Grao, Burriana, Almazora y Borriol —entre ellos miembros de la Columna de Hierro y de las checas locales conocidas como «El Amanecer», «La Desesperada» y «GPA»— penetraron en el buque y extrajeron a todos los presos que se encontraban en él.
Las cifras varían ligeramente según la fuente: el propio Aparici habla de 57 fusilados, mientras que el sumario de la Causa General, instruido tras la guerra, registra 56 víctimas, y otro de los «Estados» del mismo expediente eleva la cifra a 58. Fueran cuales fueran las cifras exactas, los presos fueron atados con alambre de dos en dos, subidos a camiones y trasladados a las inmediaciones del puerto (la playa del Serrallo, la playa del Pinar y la carretera del Grao a Almazora) donde fueron fusilados. Hubo un único superviviente: al caer arrastrado por el cuerpo de su compañero, fue dado por muerto y no recibió el tiro de gracia, lo que le permitió escapar más tarde. Los cadáveres fueron recogidos por un camión del Servicio Municipal de Limpieza y trasladados al cementerio municipal.
Los nombres que la historia ha logrado rescatar
Entre los asesinados figuraban personalidades destacadas de la vida pública castellonense: el ex alcalde de la ciudad José Pascual Viciano, el también ex alcalde y diputado provincial Manuel Breva Perales, el director del Diario de Castellón Carlos Lago Mas Llorens, el secretario del Ayuntamiento León de las Casas, el diputado a Cortes y ex subsecretario Francisco Javier Bosch Marín, el capitán y jefe local de la Comunión Tradicionalista José Gómez Aznar, y el teniente coronel retirado Melchor Monzonís Soler, entre otros abogados, sacerdotes, periodistas, comerciantes, agricultores y militares. Entre las víctimas también se contaba un joven de apenas 18 años, José Montoliu Farcha, dependiente de una zapatería del centro de la ciudad.
Pese a la magnitud del suceso ningún monumento recuerda hoy a los asesinados. Para más inri, la calle del Grao que llevaba por nombre «Mártires del Barco» fue rebautizada años después como «Treballadors de la Mar».
📚 Fuentes: José A. Aparici Gallart, «Cronología de la guerra civil 1936-1939 en la costa de Castellón»; Archivo Histórico Nacional, Causa General de la provincia de Castellón; José Crespo, La Paseata; Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló.