¿Dónde está Nin?
Durante la Guerra Civil española, la represión no solo se dirigió contra el enemigo situado al otro lado del frente. También hubo una guerra dentro del propio bando republicano. Uno de los episodios más oscuros fue la desaparición y asesinato de Andrés Nin, dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), a manos de agentes soviéticos y comunistas estalinistas.
La pregunta «¿Dónde está Nin?» se convirtió en una de las más famosas de la contienda. La respuesta que daban los comunistas era tan irónica como falsa: «En Salamanca o en Berlín». La realidad era mucho más siniestra.
Las jornadas de mayo y la caída del POUM
En mayo de 1937, Barcelona se convirtió en escenario de violentos enfrentamientos entre distintas facciones del propio bando republicano. Comunistas, socialistas y nacionalistas se enfrentaron a los anarquistas de la CNT-FAI y a los militantes del POUM, una organización marxista que mantenía una posición crítica hacia la Unión Soviética y hacia Iósif Stalin.
Andrés Nin, uno de los principales dirigentes del POUM, era considerado por los estalinistas un peligroso enemigo político debido a sus antiguas relaciones con León Trotski y a sus críticas al régimen soviético.
El 16 de junio de 1937 fue detenido. Cuatro días después, el 20 de junio, fue visto con vida por última vez.
Torturas y asesinato en una checa de Alcalá de Henares
Tras su detención, Nin fue trasladado en secreto a una prisión clandestina situada en Alcalá de Henares. Allí fue interrogado y torturado con el objetivo de arrancarle una confesión que permitiera presentarlo como agente de la Gestapo alemana y colaborador de Franco.
Los responsables de la operación buscaban justificar la ilegalización del POUM y eliminar a uno de sus líderes más destacados.
Según relató posteriormente Jesús Hernández, los interrogadores sometieron a Nin a brutales torturas. Hernández afirmó que el dirigente poumista resistió hasta el agotamiento físico, quedando su rostro completamente desfigurado.
Otras versiones atribuyen un papel central al agente soviético Alexander Orlov, cuyo verdadero nombre era Leiba Lazarevich Feldbin. Algunas fuentes sostienen que fue él quien ordenó métodos de tortura especialmente crueles para intentar quebrar la resistencia del detenido.
Pese a todo, Nin nunca confesó ser un espía ni reconoció las acusaciones fabricadas contra él.
Su cuerpo jamás apareció.
El encubrimiento del crimen
La desaparición del dirigente del POUM generó una enorme polémica incluso dentro de la zona republicana. Para ocultar el asesinato, los comunistas difundieron una versión completamente falsa de los hechos.
Según aquella historia, un grupo de agentes de la Gestapo disfrazados de brigadistas internacionales habría asaltado la prisión y liberado a Nin para trasladarlo a territorio controlado por los nacionales.
La propaganda comunista llegó incluso a popularizar una consigna burlona. Cuando alguien preguntaba «¿Dónde está Nin?», la respuesta era: «En Salamanca o en Berlín».
Aquella frase pretendía reforzar la idea de que el dirigente del POUM trabajaba para Franco o para los nazis. Sin embargo, con el paso de los años se ha consolidado la evidencia de que Nin fue asesinado por agentes vinculados a la policía política soviética que operaban en España.
El destino de Alexander Orlov
Resulta especialmente llamativo que uno de los principales responsables de la operación contra Nin terminara abandonando la propia Unión Soviética.
Alexander Orlov desertó años después mientras se encontraba destinado en Norteamérica. Temiendo convertirse en una nueva víctima de las purgas de Stalin, se refugió en Estados Unidos, donde vivió exiliado durante décadas.
Desde allí publicó el libro Historia secreta de los crímenes de Stalin, una obra en la que reveló numerosos detalles sobre el funcionamiento de la policía secreta soviética, las purgas internas y las operaciones clandestinas en las que había participado.
El hombre que había servido al régimen soviético prefirió terminar sus días lejos del supuesto «paraíso del proletariado».
Una de las páginas más oscuras de la Guerra Civil
La desaparición de Andrés Nin constituye uno de los casos más conocidos de represión política dentro del propio bando republicano durante la Guerra Civil. Su asesinato simboliza la persecución que sufrieron los sectores marxistas contrarios a Stalin y refleja hasta qué punto la influencia soviética condicionó la política republicana en aquellos años.
Décadas después, la pregunta sigue teniendo un profundo valor simbólico. «¿Dónde está Nin?» ya no es una consigna propagandística, sino el recuerdo de un crimen político que durante mucho tiempo se intentó ocultar bajo una montaña de mentiras y desinformación.

