1 comentario en «Segunda República Española, un régimen «democrático» sin libertad de prensa»

  1. El apoyo de la prensa al proceso democratizador es decisivo. Tambi n lo es la prudencia de todas las formaciones pol ticas y sindicales, que firman a finales de octubre los Pactos de la Moncloa para consolidar la democracia y sanear una econom a amenazada por el comienzo de la crisis. La transici n, en la que Adolfo Su rez jug un papel crucial, transform a Espa a en un pa s moderno: se garantizaron ampliamente las libertades y se estableci un sistema parlamentario pluripartidista; partidos y sindicatos vieron reconocida su funci n social y el Estado se descentraliz ampliamente, abriendo la puerta a la formaci n de Comunidades Aut nomas en todas las regiones espa olas. Estos cambios fueron objeto de un amplio consenso, demostrando hasta qu punto los espa oles hab an superado las heridas de la Guerra Civil y eran capaces de mirar hacia el futuro m s que hacia el pasado. Este es, sin duda, el legado fundamental de la transici n iniciada en 1977: Espa a ya hab a tenido otras constituciones, ya ten a un largo pasado de vida parlamentaria incluso una experiencia democr tica anterior; pero era la primera vez que los cambios se hac an de com n acuerdo, dialogando y pactando para establecer el consenso social m s amplio posible, sin que una parte impusiera a otra sus particulares puntos de vista. Ese clima de consenso y el car cter pac fico de la transici n a la democracia ha despertado la admiraci n y el inter s de pol ticos y analistas de muchos otros pa ses que, en Iberoam rica o en la Europa oriental excomunista, han buscado el mejor modo de realizar sus propias transiciones de la dictadura a la libertad.

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