Ramiro II «el Monje» deja sin «cabezas» a la sedición gracias a la «campana de Huesca»

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gracias a la "campana de Huesca"

gracias a la "campana de Huesca"

Fallecido el rey de Aragón Alfonso I el «Batallador» en el año 1134, ascendió al trono su hermano Ramiro, obispo de Roda, benedictino, gracias a la «campana de Huesca». Para afianzar su poder hizo perder en Huesca la cabeza, literalmente, a un obispo y a quince de los nobles aragoneses más influyentes.

Cuenta la tradición que el rey Ramiro II “el Monje”, nada más llegar al trono de Aragón comprobó que los nobles más principales de aquel reino “lo menospreciaban, quera muy sobrado manso y no sabidor en armas: por lo que no lo obedecen, por lo que lo desacatan».

El rey Ramiro II “el Monje” o “Rey Cogulla” convocó a las Cortes en Huesca con la idea de que contribuyeran a costear la fabricación de una gran campana cuyo tañido debería escucharse en todo el reino de Aragón.

La decapitación

Una vez que los nobles convocados a Cortes llegaron al Palacio de los Reyes de Aragón, el rey Ramiro II ordenó que bajaran a una de las dependencias del sótano. Allí les aguardaba una sorpresa: su decapitación.

Cuando los nobles aragoneses perdieron su cabeza, los cráneos fueron colgados de forma que simularan una campana. Una vez que de esa manera fueron colocados, ordenó bajar al obispo Ordás de Zaragoza, cabecilla de los sediciosos y que también sufriría una sorpresa. La imagen la he encontrado en la web del Reto Histórico: La Campana de Huesca o la Leyenda del Rey Monje.

Cuando entró el obispo en el habitáculo donde se encontraban colgadas las cabezas cortadas de los nobles, el rey Ramiro II “el Monje” preguntó al prelado que si su obra le parecía completa contestando éste que nada faltaba.

El Badajo

A lo que el rey Ramiro II contestó: “Sí que le falta algo, y esto es el badajo, y para suplirlo destino tu cabeza”. Ahora si que estaba la “campana” completa: quince cabezas de nobles y una de un obispo la formaban.

Antes de que el rey Ramiro II tomara la decisión de separar las cabezas de los cuerpos de quince de sus nobles y un obispo había tomado consejo del abad de monasterio de Tomares: “Coge una hoz y corta las coles más crecidas”.

Ejecutados aquellos que discutían su autoridad, hizo bajar al resto de los nobles que habían acudido a las Cortes con el fin de que admiraran su nueva campana: “El tañido de esta campana os hará comedidos, solícitos y obedientes a mis mandatos”.

El Palacio de los Reyes de Aragón es ahora el Museo de Aragón. Allí aún se puede visitar la conocida como “Sala de la Campana” donde se supone que tuvo lugar la historia que hoy les relato y que se conoce como la “Campana de Huesca”. Lope de Vega la llamó de Aragón. La imagen procede de La Hoya de Huesca.

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