Francisco de Quevedo: «Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen»

Hace 376 años falleció en Villanueva de los Infantes, D. Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, enemigo acérrimo de Góngora, ese «hombre a una nariz pegado, un reloj de sol mal encarado, un elefante boca arriba, un hombre de un narcisismo infinito».

Francisco de Quevedo, autor de la frase «todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen”, fue bautizado en la iglesia de San Ginés, en la calle Arenal, muy cerca de la Puerta del Sol de Madrid.

Tendía a tirar de la espada con frecuencia. De hecho en la calle Mayor de Madrid asestó una cuchillada en el brazo a un capitán llamado Rodríguez y en la plaza de San Martín envió a criar malvas a un sujeto que importunaba a una dama.

La afilada pluma de Francisco de Quevedo se enfrentó en muchas ocasiones al poder. De hecho acusó al Conde Duque de Olivares de proporcionar al rey placer para distraer al monarca y poder manejar el reino a su antojo. Felipe IV tuvo más de 40 hijos…

La Plaza de la Villa desde la calle del Codo. Aquí tenía la costumbre de orinar Quevedo tras de sus juergas. Los vecinos molestos le colocaron una cruz con un cartel en que se podía leer: «No se mea donde hay una cruz». D. Francisco contestó: «No se coloca una cruz donde se mea».

Sus pendencias y enfrentamientos con el poder le llevaron a visitar los calabozos. «Visitó» alguna vez la Cárcel de la Corte de Madrid, el edificio donde actualmente se encuentra actualmente el Ministerio de Asuntos Exteriores que fue construido por orden de Felipe IV en 1629.

Quevedo también estuvo preso en una celda del Convento de San Marcos de León cuando contaba con 61 años de edad. Estuvo más de tres años allí encerrado a causa de una denuncia por traición y sus relaciones con la diplomacia francesa. Salió de la prisión muy mermado de salud.

Francisco de Quevedo falleció el 8 de septiembre de 1645 en el convento de los dominicos de Villanueva de los Infantes, provincia de Ciudad Real, Aún se conserva la celda en que falleció.

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