Tesoro de Villena
El Museo Arqueológico de Villena (MUVI), en la comarca alicantina del Alto Vinalopó, sufrió en la madrugada de este jueves el robo del Tesoro de Villena, uno de los conjuntos de orfebrería prehistórica más importantes de Europa.
La alarma del museo se activó a las 5:20 horas. Apenas cuatro minutos después, a las 5:24, el robo ya estaba consumado y no quedaba nadie en el interior del edificio. Minutos antes, a las 5:16 horas, había saltado también la alarma del polideportivo municipal de Villena, un episodio que los investigadores no descartan que sirviera como distracción para desviar a las patrullas policiales de la zona.
Según las primeras informaciones, los asaltantes accedieron al museo forzando uno de los ventanales del edificio y completaron la sustracción en apenas cuatro minutos, en una operación coordinada en la que habrían participado varios vehículos. La rapidez y precisión del golpe apuntan, según las fuentes citadas por la prensa local, a una banda organizada con experiencia previa en este tipo de robos, sin descartar que la acción responda a un encargo de coleccionismo privado especializado en expolio de patrimonio histórico.
La Guardia Civil ha abierto ya una investigación en varios frentes: reconstruir el itinerario y los vehículos utilizados en la huida, y determinar con exactitud qué piezas han sido sustraídas, ya que las autoridades continúan revisando las vitrinas y completando el inventario del museo. Por el momento no se ha confirmado oficialmente el alcance completo del robo ni se han producido detenciones.
Medidas de seguridad del museo
El Tesoro de Villena se exhibía protegido por una gran vitrina blindada, en el espacio reservado a la colección dentro del edificio. Sin embargo, el MUVI, que ocupa desde mayo de 2024 la antigua fábrica electro-harinera de Villena, no contaba con personal de seguridad permanente durante la noche, sino únicamente con un sistema de cámaras de videovigilancia, que ahora está siendo analizado por los investigadores junto con las grabaciones de cámaras municipales cercanas.
El edificio disponía también de sistema de alarma, pero el margen de apenas cuatro minutos que emplearon los asaltantes habría dificultado cualquier intervención inmediata de las fuerzas de seguridad, incluso contando con estas medidas. Este dato refuerza la hipótesis de que se trató de una acción meticulosamente planificada, ejecutada por profesionales que habían estudiado previamente el museo y sus sistemas de protección.
Cómo se halló el tesoro
El Tesoro de Villena fue descubierto el 1 de diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler, fundador del museo local. El hallazgo se produjo en la Rambla del Panadero, un cauce seco situado a unos doce kilómetros de la localidad, donde las piezas aparecieron cuidadosamente depositadas en el interior de una vasija de la Edad del Bronce, a apenas unos centímetros bajo la superficie, junto a otras localizadas de forma dispersa entre la grava. Meses antes, en la primavera de ese mismo año, Soler ya había descubierto en el yacimiento de Cabezo Redondo, a escasa distancia, un ajuar más modesto conocido como el Tesorillo del Cabezo Redondo, lo que convirtió a 1963 en un año extraordinario para la arqueología de la región.
Un tesoro comparable a las tumbas de Micenas
El Tesoro de Villena es un conjunto de orfebrería datado hacia el año 1000 a.C., compuesto por 59 objetos de oro, plata, hierro y ámbar, con un peso conjunto cercano a los 10 kilos, nueve de ellos de oro de 23,5 quilates. Es el hallazgo de oro prehistórico más importante de la península ibérica, y el segundo de Europa, solo por detrás de las tumbas reales de Micenas, en Grecia.
Entre las piezas destacan once escudillas, veintiocho brazaletes y tres botellas de oro, además de tres botellas de plata, dos piezas mixtas de ámbar y oro, otra de hierro y oro, y un brazalete de hierro. El conjunto está valorado en 1,7 millones de euros, aunque su verdadero valor histórico y científico resulta, según los expertos, difícil de cuantificar.