Marcha Verde
Ustedes son muy jóvenes y no recuerdan lo que fue la «Marcha Verde»: fue una operación política, civil organizada e impulsada en noviembre de 1975 por el rey Hasán II de Marruecos, para presionar la anexión del Sahara Occidental, entonces provincia española conocida como Sahara Español.
Una «Marcha Verde» civil con el ejército detrás
España llevaba años bajo presión internacional para descolonizar el territorio, y Franco agonizaba en esas mismas fechas, lo que debilitaba la capacidad de respuesta española. Pocos días antes, la Corte Internacional de Justicia había emitido una opinión consultiva que no reconocía la soberanía de Marruecos sobre el territorio y reafirmaba el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro mediante referéndum, un fallo que Hasán II decidió ignorar en la práctica.
Hasán II convocó a unos 350.000 civiles marroquíes desarmados para cruzar la frontera hacia el Sahara portando banderas y ejemplares del Corán. Junto a ellos, aunque menos visible para las cámaras, avanzaba un contingente de unos 25.000 soldados y oficiales de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes, con vehículos militares y blindados que daban cobertura a la operación. Mientras la columna civil acaparaba la atención internacional, el ejército marroquí aprovechó para ocupar posiciones estratégicas y ciudades saharauis situadas más al sur, en una maniobra que numerosos historiadores describen como una ocupación militar disfrazada de gesta pacífica.
La Marcha Verde se detuvo poco después de cruzar la frontera, pero sirvió su propósito de presión: días después, el 14 de noviembre de 1975, España, Marruecos y Mauritania firmaron los Acuerdos de Madrid, por los que España se retiraba y el territorio quedaba repartido administrativamente entre Marruecos y Mauritania. El acuerdo se cerró sin consultar a la población saharaui y sin que llegara a celebrarse nunca el referéndum de autodeterminación que la ONU llevaba años reclamando, una omisión que sigue alimentando la controversia jurídica sobre la legitimidad de la cesión.

Guerra, exilio y un conflicto sin resolver
Esto desencadenó el conflicto armado con el Frente Polisario, que proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y luchó primero contra Marruecos y Mauritania (esta última se retiró en 1979) y después solo contra Marruecos hasta el alto el fuego de 1991. Decenas de miles de saharauis huyeron del territorio ocupado y se instalaron en campamentos de refugiados en Tinduf, en territorio argelino, donde varias generaciones siguen viviendo hoy en condiciones precarias, dependientes de la ayuda humanitaria internacional.
El estatus final del territorio sigue sin resolverse: Marruecos controla la mayor parte y lo considera parte de su territorio, mientras el Polisario reclama la independencia, con apoyo destacado de Argelia. Naciones Unidas mantiene desde 1991 una misión de observación, la MINURSO, que nunca ha logrado organizar el referéndum de autodeterminación previsto en el propio alto el fuego, y organizaciones de derechos humanos han denunciado de forma reiterada restricciones a la libertad de expresión y de movimiento de la población saharaui en los territorios ocupados por Marruecos.
Como se ve en la foto, la Marcha Verde se llamaba «verde» pero los participantes portaban banderas rojas, la bandera nacional de Marruecos con su estrella verde. El nombre no aludía al color de las banderas, sino al simbolismo religioso del verde en el islam, tradicionalmente asociado al profeta Mahoma y al paraíso coránico. Hasán II eligió ese nombre para dar a la operación un carácter espiritual y pacífico, reforzado por el hecho de que los marchistas llevaban también ejemplares del Corán, una envoltura religiosa que buscaba disimular ante la opinión pública internacional el verdadero fondo militar de la operación. No es casualidad que, en los círculos críticos con la operación, se la rebautizara irónicamente como «Marcha Negra», para desmentir esa imagen pacífica y subrayar su verdadero trasfondo de ocupación del territorio.
