Tesoro de Recópolis

¿En qué consiste la polémica sobre las noventa monedas de oro del Tesoro de recópolis?

El Tesoro de Recópolis es el nombre con el que se conoce el conjunto de 90 monedas de oro hallado en 1945 por el arqueólogo Juan Cabré en el yacimiento visigodo de Recópolis, en Zorita de los Canes, Guadalajara, y que durante más de ochenta años se consideró la prueba principal de que aquel lugar era la ciudad palatina fundada por el rey Leovigildo en el siglo VI. Ese estatus se ha puesto en entredicho tras la publicación de un estudio del investigador Fernando Arce Sainz, adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que sostiene que el hallazgo fue una fabricación deliberada del propio Cabré.

Recópolis fue excavada por primera vez entre 1944 y 1945, en un proyecto liderado por Cabré, entonces figura destacada del Museo Arqueológico Nacional. Según su relato, el segundo día de la segunda campaña, iniciada en septiembre de 1945, apareció «de forma providencial» un lote de noventa monedas de oro en el baptisterio de la iglesia del yacimiento. Cabré aseguró encontrarse solo en el momento del descubrimiento y, basándose en las piezas más recientes del lote, databa la ocultación del tesoro en el reinado de Leovigildo, lo que reforzaba la identificación del enclave como Recópolis, la ciudad de nueva planta que este rey mandó construir hacia el año 578.

El Tesoro de Recópolis: un fraude difícil de sostener según sus defensores

El estudio de Arce Sainz, publicado en el Boletín de Arqueología Medieval, señala una incompatibilidad cronológica como argumento central: el baptisterio donde se hallaron las monedas del Tesoro de Recópolis seria en realidad una estructura medieval, levantada varios siglos después sobre un espacio previo de origen visigodo, lo que haría inverosímil que un conjunto de monedas del siglo VI acabara depositado allí. El investigador añade como indicio la composición del lote, que mezcla monedas bizantinas, merovingias, suevas y visigodas, con la presencia llamativa de una pieza sueva en pleno centro peninsular, cuando la circulación de este numerario se restringía casi por completo al oeste de la península. También apunta que ninguna moneda del tesoro lleva el símbolo de la cruz sobre gradas, presente en toda la acuñación hispánica posterior a Leovigildo, un dato que Cabré, sin formación en numismática, no habría sabido interpretar correctamente. Arce concluye que la contundencia de estos elementos permite afirmar «con mucha seguridad» que se cometió un fraude, y plantea que Cabré pudo haber adquirido las piezas en el mercado de antigüedades para construir el hallazgo.

Las reacciones no se han hecho esperar. Isabel Baquedano, jefa del departamento de Conservacion e Investigacion de la Comunidad de Madrid, calificó el informe de Arce como «una vergüenza, plagado de imprecisiones y mentiras». El arqueólogo Rafael Barroso, de la Universidad Complutense de Madrid, ha ido más allá al describir la controversia como una disputa entre escuelas dentro de la arqueología visigoda española, más que como la constatación de un fraude real. Este mismo investigador defiende que la coexistencia de una iglesia medieval sobre una estructura visigoda anterior es un fenómeno documentado en otros yacimientos, por lo que no resultaría, a su juicio, una prueba concluyente de manipulación.

Un libro con conclusiones opuestas

Casi al mismo tiempo que se conocía el estudio de Arce, el investigador Manuel Castro Priego y su equipo publicaron un libro que ofrece una interpretación distinta del hallazgo del Tesoro de Recópolis. Basándose en memorias, diarios de excavación, correspondencia, informes administrativos y entrevistas realizadas en los años noventa a operarios que participaron en los trabajos de 1945, el equipo de Castro defiende que el tesoro funciono como un depósito ritual o fundacional vinculado a la consolidación del poder monárquico visigodo, y no como una pieza destinada a ser recuperada. Según sus análisis metalográficos, casi una tercera parte de las monedas tenia un contenido de oro por debajo del 80 por ciento, un dato que interpretan como compatible con una descentralización en la producción de moneda hacia los años 565 a 578. Los autores califican la polémica reciente de «falsa» y consideran que el tesoro sigue siendo una fuente válida para el estudio de Recópolis.

El Tesoro de Recópolis se exhibe actualmente en el Museo Arqueologico Nacional de Madrid. Si el fraude llegara a confirmarse de forma definitiva, buena parte de las conclusiones históricas, artísticas y numismáticas construidas sobre este hallazgo durante casi un siglo quedarían en suspenso, algo que explica la intensidad con la que la comunidad académica española ha respondido al estudio de Arce Sainz.

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