Zamora no se tomó ni en una hora ni en siete meses

¿Saben que es cierto que Zamora no se tomó en una hora? La famosa frase tiene su origen en octubre de 1072, nada menos que hace 949 años, cuando las tropas del rey Sancho II de Castilla trataron de tomar la ciudad leonesa. Sancho murió a manos de Vellido Dolfos.

Siete meses tuvieron los soldados del Rey de Castilla a los zamoranos cercados. Hasta que un buen día, un tal Vellido Dolfos asesinó a Sancho. Para entrar y salir de Zamora utilizó la que hasta hace 11 años era el portillo de la Traición y ahora es el portillo de la Lealtad.

Según cuenta la tradición Vellido Dolfos fue un noble leonés, que engañando a las huestes del rey Sancho II, logró presentarse ante él asegurando que había desertado y que iba a mostrar un lugar donde se podían cruzar sin dificultad las murallas de Zamora.

Una vez logrado su primer propósito, acercarse al Rey de Castilla, llevó a cabo el segundo: asesinarlo. Mientras el monarca observaba las murallas, el traidor para unos y leal para otros Dolfos atravesó su espalda con un venablo propiedad del asesinado.

«¡Rey don Sancho, rey don Sancho!,

no digas que no te aviso,

que de dentro de Zamora

un alevoso ha salido;

llámase Vellido Dolfos,

hijo de Dolfos Vellido,

cuatro traiciones ha hecho,

y con esta serán cinco.

Si gran traidor fue el padre,

mayor traidor es el hijo.»

Traidor para los castellanos, pues por medio de ardid habría despachado a su rey y héroe para los zamoranos, pues una vez muerto Sancho, los castellanos levantaron el asedio y Urraca, hermana del rey asesinado, siguió siendo Señora de Zamora.

¿Y cómo acabó Sancho II de Castilla el “Fuerte” ensartado por un venablo? Su padre, Fernando I de León decidió a su muerte dividir su patrimonio entre sus hijos: a Sancho le correspondió Castilla, a Alfonso le tocó León, a García Galicia, a Elvira Toro y a Urraca Zamora.

El gran perjudicado de aquel reparto era Sancho pues como primogénito aspiraba heredar todos los títulos de su padre. A García lo apresó en Santarem y lo encerró en el castillo de Burgos. A Alfonso lo derrotó en la batalla de Golpejera siendo el Cid su portaestandarte.

Con Urraca el rey Sancho II no pudo, pues como hemos visto después de siete meses de asedio, el 6 de octubre de 1072 Vellido Dolfos, bien por iniciativa propia o instigado por la hermana del rey, acabó con su vida en las puertas de la muralla de Zamora.

Muerto Sancho, los reinos de Castilla, de León y de Galicia pasaron a Alfonso VI de León conocido como el “Bravo”. Antes de recuperar su reino y hacerse con el Castilla el Cid le habría hecho jurar que nada tuvo que ver con la muerte de su hermano.

Y ahora sigan ustedes sigan hablando de “Juego de Tronos” y sigan dejando para otro día la lectura de la Historia de España.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: