La Cruz de la Victoria, Pelayo y la Batalla de Covadonga

Cuenta la leyenda que durante la batalla de Covadonga se abrieron los cielos y se distinguió una figura. Era una cruz. Pelayo entonces juntó dos palos de roble en forma de cruz. Los alzó sobre el campo de batalla en el que se situaban los musulmanes y llovieron piedras sobre ellos.

Otra versión de la historia dice que cuando Pelayo alzó la cruz en el campo de batalla, el general musulmán (Alqama), falleció y los musulmanes al ver esto se retiraron y huyeron de la batalla.

La cruz de madera que alzó Pelayo en Covadonga, según la leyenda, se encontraría en el interior de la Cruz de la Victoria que mandada forjar Alfonso III el Magno en torno al año 900 y que hoy se halla en la Santa Catedral Basílica de Oviedo.

La Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, ha llegado a nuestros días de milagro, pues los revolucionarios de izquierdas que protagonizaron el golpe contra la Segunda República en octubre de 1934 volaron con explosivos la Catedral de Oviedo.

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