Fusilamiento de sacerdotes en Castro del Río
Castro del Río
Sí los milicianos del Frente Popular fusilaron monjas, cómo no iban a fusilar sacerdotes. El 25 de septiembre de 1936, justo hoy hace 90 años, fusilaron a Juan Elías Medina y Juan Castro Luque, junto a otras doce personas, a las puertas del cementerio de Castro del Río (Córdoba). No eran los primeros sacerdotes de esa misma parroquia en morir: dos meses antes ya habían sido asesinados dos compañeros suyos.
Cuatro sacerdotes de la misma parroquia, fusilados en dos tandas
La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Castro del Río perdió a sus cuatro sacerdotes en apenas dos meses. Los dos primeros cayeron en julio: Antonio Benítez Arias, coadjutor de 29 años, fue tiroteado en su propia casa la medianoche del 20 de julio al ir a detenerlo, quedando herido y perdiendo el conocimiento; murió al día siguiente, 21 de julio. Una semana después, el 28 de julio, era asesinado el propio párroco titular, José Ayala Garrido, de 52 años, detenido brevemente el 19 de julio y liberado por la Guardia Civil, pero apresado de nuevo por el Comité local el 22 de julio.
Los otros dos, Medina y Castro Luque, resistieron dos meses más en cautiverio antes de correr la misma suerte.
Medina había nacido en Castro del Río el 16 de diciembre de 1902 y fue ordenado sacerdote en 1926, siendo destinado como párroco a su propio pueblo natal. Al estallar la guerra, el 17 de julio de 1936 acudió por última vez a confesar a las Religiosas de Jesús Nazareno en la iglesia del hospital local, pidiendo al coadjutor que consumiera las formas consagradas del Sagrario, presintiendo lo que se avecinaba. Fue detenido el 21 de julio, mostrando como única defensa un crucifijo, y conducido primero al arresto municipal y después a la improvisada «cárcel del pueblo», en los bajos del propio Ayuntamiento. Durante sus semanas de cautiverio se convirtió en apoyo espiritual y moral del resto de presos.
Juan Castro Luque, también natural de Castro del Río, había nacido el 3 de marzo de 1872 y ejercía como coadjutor de esa misma parroquia desde hacía años, colaborando además, sin remuneración alguna, con el Colegio de las Religiosas Hijas del Patrocinio de María y la capellanía del Hospital de Jesús Nazareno. Fue detenido en su domicilio el 22 de julio y herido de un disparo de escopeta durante la propia detención, lo que le mantuvo recluido en ese mismo hospital, convertido en prisión, durante los dos meses siguientes.
El fusilamiento
Según el testimonio del sacerdote Rodrigo Madrid Mesa, Castro Luque fue «sacado a viva fuerza, después de gran forcejeo» en la noche del 25 de septiembre, abofeteado durante el trayecto y fusilado a la entrada del cementerio a las once de la noche; su cuerpo no apareció hasta dos días después. Medina murió esa misma mañana confesando su fe con la expresión «Viva Cristo Rey» y perdonando a sus asesinos, según recoge el propio decreto vaticano de su martirio.
Los cuatro, junto a otros 123 mártires de la diócesis de Córdoba, fueron beatificados el 16 de octubre de 2021 en la Catedral de Córdoba, en una ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro.