Bernardo de Gálvez contra la Gran Bretaña: «Yo sólo»

Seguro que la mayoría de ustedes ha visto este extraordinario cuadro del gran pintor Augusto Ferrer-Dalmau. Se trata del cuadro «Por España y por el Rey, Gálvez en América». Bernardo de Gálvez observa la huida de los británicos después de un ataque sobre posiciones españolas.

Pues el 8 de mayo de 1781 un ejército enviado por su majestad el rey Carlos III al mando de Bernardo de Gálvez, venció a los británicos en Pensacola, recuperando la Florida que estaba en manos inglesas desde el Tratado de París de 1763.

España vio una gran oportunidad de devolver al golpe dado por los británicos en la guerra que dio lugar al Tratado de París cuando las Trece Colonias británicas se sublevaron. Debido a esa guerra España había perdido Florida y las posesiones al este y sureste del río Misisipi.

El 21 de junio de 1779 el rey Carlos III declara la guerra a la Gran Bretaña. Bernardo de Gálvez, conociendo la declaración de guerra, se lanza a la recuperación de la Florida, la Mobila y Panzacola. El 27 de agosto de 1779 inicia la ofensiva con una fuerza de 669 hombres.

El primer objetivo es Baton Rouge. Por el camino boscoso y pantanoso se alistan otros 600 voluntarios entre los que se encuentran 160 indios. El 18 de septiembre de 1779 alcanzan el primer objetivo. Gracias a la artillería desbaratan a los ingleses y logran su primera victoria.

El 14 de enero de 1780 forma un convoy de 12 buques, 1000 hombres y se lanza contra Mobila, Alabama. Inició el cerco a Mobila el 28 de febrero. El día 13 de marzo se rinde la plaza gracias a la artillería que con piezas de 18 y 24 libras destrozó los muros de Fort Charlotte.

Desde la posición ganada, la artillería española en tierra firme comenzó a batir las posiciones inglesas: los fuertes de la Media Luna y Jorge y otros pequeños reductos. El 8 de mayo de 1781 la victoria española es incontestable. El 10 de mayo se firma la capitulación.

La inicio de las hostilidades contra Pensacola comenzaron en enero de 1781. El bastión inglés de Pensacola era la plaza fuerte de mayor importancia en la Florida occidental, defendida por un contingente de 2.500 efectivos y por los impresionantes cañones de Barrancas Coloradas.

Para tomar Pensacola había que superar el fuego cruzado de las baterías costeras y el de los fusileros desde las aspilleras en las posiciones avanzadas de defensa en la isla de Santa Rosa, que cierra la bahía, y en un fuerte al otro lado del canal.

Gálvez se apoderó de la isla, pero el cañoneo de las baterías inglesas dificultaba la penetración del grueso de la flota para la efectividad del tiro de las naves y el desembarco de los infantes.

Gálvez se presentó frente a Pensacola con una flota de 50 navíos pero la renuencia del jefe de la flota de española, provocó que Galvez se lanzara solo con cuatro barcos: «El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galvezton para quitarle el miedo”.

La negativa del jefe de la flota española (50 barcos) a entrar en la bahía por el peligro que ello suponía, provocó que Gálvez se lanzara al ataque solo con cuatro barcos: «El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galvezton para quitarle el miedo”.

Los cuatro barcos penetraron en la bahía bajo el esperado fuego enemigo. Sin sufrir apenas daños, a velas desplegadas y con el buque Galvezton disparando, el cuarteto pasó la barrera de fuego y alcanzó una zona a resguardo de la artillería.

El resto de la flota, en vista del éxito de la temeridad, siguió a Bernardo Gálvez tratando de correr su misma suerte, lo que así sucedió. El jefe de la flota, el almirante José Calvo de Irazábal, regresó a La Habana encarado y molesto.

Desde la posición ganada, la artillería española en tierra firme comenzó a batir las posiciones inglesas: los fuertes de la Media Luna y Jorge y otros pequeños reductos. El 8 de mayo de 1781 la victoria española es incontestable. El 10 de mayo se firma la capitulación.

La toma de Pensacola supone el fin de la campaña militar en la región del Misisipi y la Florida occidental, que vuelve a manos españolas. Los objetivos marcados por Carlos III para sus tropas han sido satisfechos: el Golfo de México está prácticamente libre de fuerzas inglesas.

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