Pecio romano
El Consell de Mallorca ha completado la última fase de extracción del pecio de Ses Fontanelles, un barco mercante tardorromano del siglo IV d.C. hundido a 65 metros de la costa de la playa de Palma. La operación, que ha durado cuatro meses, concluyó con el traslado de la última sección del casco, marcando un hito en la arqueología subacuática al recuperarse de forma íntegra la estructura de la embarcación.
El proyecto Arqueomallornauta, promovido por la institución insular en colaboración con la Universitat de les Illes Balears (UIB), la Universitat de Barcelona (UB), la Universidad de Cádiz (UCA) y el Centro de Buceo de la Armada, inició los trabajos de campo a principios de marzo para asegurar y reflotar el navío, que yacía a 2,5 metros de profundidad.
Un hallazgo fortuito provocado por el oleaje
El descubrimiento del pecio se produjo de manera accidental en el año 2019, en una de las zonas costeras más transitadas de la bahía de Palma. A pesar de encontrarse a escasa distancia de la playa —un área frecuentada diariamente por bañistas—, la embarcación había permanecido oculta durante casi 1.700 años bajo una densa capa de arena, lo que garantizó su conservación.
El hallazgo se desencadenó tras un fuerte temporal marítimo que azotó la costa de Mallorca. El oleaje removió los sedimentos del fondo y dejó al descubierto parte de las cuadernas de madera y la zona superior de varias ánforas, momento en que un residente que practicaba buceo en apnea detectó los restos y dio aviso a las autoridades.

Una compleja maniobra de traslado por mar
La extracción del fondo del casco —que mide aproximadamente 12 metros de longitud por dos de anchura— se dividió en dos porciones principales. La primera de ellas se extrajo en la fase inicial del operativo, mientras que la segunda y última pieza fue izada mediante un sistema de globos de flotación tras fijar las estructuras leñosas con cinchas y redes a una estructura metálica portante diseñada específicamente para este fin.
Posteriormente, la pieza fue remolcada por mar a una velocidad de un nudo hasta el Club Marítimo San Antonio de la Playa, desde donde se transportó en un camión góndola hasta el Castillo de San Carlos para iniciar su tratamiento.
Conservación y próxima exposición de los materiales
Con la llegada del casco a las dependencias de San Carlos, los restos arqueológicos inician una fase de laboratorio que se prolongará durante un año y medio. Las maderas permanecerán sumergidas en piscinas de desalación antes de proceder a su consolidación definitiva con polímeros y realizar los correspondientes análisis de arquitectura naval y dataciones de radiocarbono.
Durante los cuatro meses de excavación, el equipo ha recuperado un cargamento de más de 300 ánforas provistas de tituli picti (inscripciones pintadas) destinadas al transporte de aceite, vino y salsas de pescado (garum).
Asimismo, se han extraído objetos orgánicos vinculados a la tripulación, como calzado de cuero y esparto, herramientas de carpintería, cabos, poleas y restos de las velas de lino originales en la banda de babor. El Consell de Mallorca ha confirmado que el próximo mes de noviembre se inaugurará una exposición temporal para dar a conocer el material arqueológico recuperado.

