Isabel la Católica y Cristóbal Colón en Granada

Isabel la Católica y Cristóbal Colón: el encuentro que cambió la historia

El monumento a Isabel la Católica y Cristóbal Colón, situado en Granada, representa uno de los momentos más decisivos de la Historia Universal: la exposición del proyecto de Colón ante la reina de Castilla. Más allá de su valor artístico, esta obra condensa el inicio de una empresa que transformó el mundo conocido.

El proyecto de Colón ante Isabel la Católica

Cristóbal Colón presentó por primera vez su proyecto a los Reyes Católicos en 1486, en la villa de Alcalá de Henares, gracias a la mediación del confesor real, fray Hernando de Talavera, y del duque de Medinaceli, que lo había protegido en sus primeros años en Castilla.

La propuesta fue examinada por una junta de expertos en Salamanca y Alcalá, que la rechazó por considerar erróneos e inverosímiles los cálculos de distancia hacia Asia. Durante los años siguientes, Colón insistió en su idea, permaneciendo en la corte con una ayuda de costa concedida por la Corona.

Tras la conquista de Granada, en enero de 1492, los Reyes volvieron a desestimar su plan, y Colón llegó a preparar su marcha hacia Francia. Sin embargo, la decisiva intervención de Luis de Santángel, escribano de ración, y del tesorero real Gabriel Sánchez, inclinó finalmente la balanza. El 17 de abril de 1492, en Santa Fe, se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, por las que la Corona aceptaba financiar la expedición y otorgaba a Colón amplios privilegios.

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La financiación del viaje

El mito de que Isabel de Castilla vendió sus joyas para sufragar la expedición carece de fundamento histórico. En realidad, el viaje se financió principalmente con fondos de la real hacienda de Castilla (unos 1.140.000 maravedíes), complementados por:

  • La aportación de Luis de Santángel, quien adelantó una suma equivalente.
  • La contribución de Juan de la Cosa, propietario de la nao Santa María, que puso su nave al servicio de la expedición.
  • Una real provisión de 30 de abril de 1492, por la cual los Reyes Católicos ordenaron a la villa de Palos de la Frontera que proporcionase, a su costa, dos carabelas armadas durante dos meses, en cumplimiento de una condena previa contra la localidad por delitos de contrabando.

En total, el coste ascendió a cerca de 2 millones de maravedíes, una cifra considerable pero no excepcional en comparación con otras empresas de la época.

Mariano Benlliure y la obra escultórica

Las esculturas del monumento fueron realizadas por Mariano Benlliure en 1892. Su inauguración estaba prevista para el 12 de octubre de 1892, con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América, en presencia de la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII.

No obstante, la regente declinó trasladarse a Granada, lo que provocó disturbios en la ciudad. La población, indignada por la ausencia de la comitiva real, llegó incluso a incendiar los arcos conmemorativos levantados para la ocasión.

Finalmente, el monumento fue inaugurado el 2 de noviembre de 1892 en el Paseo del Salón, siendo trasladado posteriormente a la plaza de Isabel la Católica, donde permanece como uno de los conjuntos escultóricos más emblemáticos de la ciudad.

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