Asesinato de Francisco Pizarro

Francisco Pizarro: el sangriento asesinato del conquistador del Perú a manos de los partidarios de Almagro

El 26 de junio de 1541, el conquistador del Perú, Francisco Pizarro, murió asesinado en su palacio de Lima tras ser atacado por un grupo de doce hombres partidarios de Diego de Almagro. El veterano conquistador, de 63 años, ofreció una feroz resistencia antes de sucumbir a las numerosas heridas de espada y daga que recibió. Según los cronistas de la época, fueron «tantas lanzadas, puñaladas y estocadas» las que sufrió que una de ellas, en la garganta, acabó finalmente con su vida. Antes de morir, la tradición sostiene que alcanzó a dibujar una cruz con su propia sangre sobre el suelo.

El crimen fue el desenlace de una larga rivalidad entre los dos principales artífices de la conquista del Imperio Inca, una enemistad que terminó desembocando en una auténtica guerra civil entre españoles.

De compañeros de conquista a enemigos irreconciliables

Francisco Pizarro y Diego de Almagro se conocieron hacia 1514 en Santa María la Antigua del Darién, en la actual Panamá. Años después, en 1524, el emperador Carlos I les autorizó a emprender la conquista y el gobierno de los territorios del Perú. Mientras Pizarro partía hacia Sudamérica, Almagro permanecía en Panamá reclutando hombres y organizando la expedición.

El 16 de noviembre de 1532, Pizarro logró capturar al inca Atahualpa en Cajamarca, un episodio decisivo que abrió las puertas a la conquista del Imperio Inca. Almagro llegó al Perú al año siguiente y ambos continuaron colaborando durante un tiempo.

Sin embargo, la relación comenzó a deteriorarse. En 1535, Almagro emprendió una expedición hacia el actual Chile con la esperanza de encontrar nuevas riquezas. La empresa resultó un fracaso y el regreso, atravesando el desierto de Atacama, fue tan duro que sus hombres comenzaron a ser conocidos como los «rotos del Perú».

Convencido de que la gobernación de Cuzco le correspondía legítimamente, Almagro ocupó la ciudad y el 8 de abril de 1537 capturó a Hernando y Gonzalo Pizarro. Aquello desencadenó una guerra civil entre ambos bandos que se prolongó durante más de un año.

La venganza de los almagristas

El conflicto terminó con la victoria de los hermanos Pizarro en la batalla de Las Salinas, en abril de 1538. Diego de Almagro fue hecho prisionero, sometido a un juicio sumarísimo y condenado a muerte. Aunque inicialmente debía ser decapitado, finalmente fue ejecutado mediante ahorcamiento en su celda.

Sus seguidores jamás aceptaron aquella ejecución. Bajo el liderazgo de Diego de Almagro el Mozo, hijo mestizo del conquistador, y de Juan de Rada, organizaron una conspiración para vengar su muerte.

La mañana del domingo 26 de junio de 1541, doce almagristas irrumpieron en el palacio de Pizarro al grito de «¡Viva el Rey y muerte a los tiranos!». El conquistador, que se encontraba comiendo, corrió a armarse en sus aposentos. Junto a él combatieron su medio hermano Francisco Martín de Alcántara y otros tres hombres.

Uno tras otro, todos sus defensores fueron cayendo. Francisco Martín de Alcántara murió atravesado por una estocada en el corazón. Finalmente, los doce atacantes rodearon a Pizarro. A pesar de su avanzada edad, el conquistador luchó con enorme determinación, pero terminó siendo abatido tras recibir múltiples heridas, una de ellas mortal en el cuello.

Con su muerte desaparecía el hombre que había encabezado la conquista del Imperio Inca, mientras la guerra entre pizarristas y almagristas continuaba todavía durante algunos años. Francisco Pizarro fue sepultado en la Catedral de Lima, donde aún reposan sus restos, convertidos en testimonio de uno de los episodios más violentos de la conquista española de América.

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