El 29 de agosto de 1511, el conquistador segoviano Diego Velázquez de Cuéllar, enviado por Diego Colón —hijo del almirante Cristóbal Colón y entonces en la práctica gobernador de La Española y su entorno inmediato —, fundó en la isla de Cuba una villa bajo el nombre de San Cristóbal de La Habana. Aunque el emplazamiento inicial no corresponde exactamente con la actual ciudad, aquella fecha marca el comienzo oficial de la presencia española en un enclave que terminaría convirtiéndose en una de las ciudades más importantes de América.
Diego Velázquez de Cuéllar, el fundador
Velázquez, natural de Cuéllar (Segovia), era un veterano de la conquista de La Española. Su misión en Cuba era establecer núcleos permanentes de población y asegurar el dominio español sobre la isla. En 1511 desembarcó con unos trescientos hombres en la costa oriental, fundando primero Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa y después otras villas: Bayamo, Santiago de Cuba, Sancti Spíritus, Puerto Príncipe, Trinidad, Remedios y finalmente La Habana.
La villa de San Cristóbal de La Habana se fundó inicialmente en la costa sur, probablemente en la actual localidad de Batabanó. Sin embargo, la ubicación resultó poco práctica debido a las dificultades de acceso y a la proliferación de enfermedades. Por ello, pocos años después fue trasladada hacia el norte de la isla, a orillas de la bahía natural que hoy conocemos como La Habana Vieja, un puerto estratégico y protegido, ideal para el comercio y la defensa.
La fundación definitiva en 1519
El acto solemne de fundación en el emplazamiento actual tuvo lugar el 16 de noviembre de 1519. La tradición cuenta que bajo una ceiba, en el lugar conocido como El Templete, se celebró la primera misa y el primer cabildo de la villa. El acto estuvo presidido por Pánfilo de Narváez y por los hombres de confianza de Diego Velázquez. Con ello quedó fijada La Habana en el lugar que le permitiría convertirse en uno de los puertos más estratégicos del Caribe. El nombre de la villa, San Cristóbal de La Habana, hacía referencia tanto a San Cristóbal, patrón de la ciudad, como al cacique local Habaguanex, cuyo territorio correspondía a esa región.
La Habana, puerto clave del Imperio
Mientras tanto, La Habana y el resto de Cuba seguían creciendo. A lo largo del siglo XVI, la ciudad se convirtió en un puerto clave en la ruta de las Indias, punto obligado de concentración de las flotas españolas que regresaban a Europa cargadas de plata y riquezas del Nuevo Mundo. En 1553 la Corona le otorgó el título de capital de Cuba, y desde entonces creció como el principal centro urbano, militar y comercial del Caribe. La construcción de fortalezas como el Castillo de la Real Fuerza y las murallas de la ciudad respondían a la necesidad de defenderla frente a corsarios y potencias rivales.
La “Llave del Nuevo Mundo”
La Habana, nacida de una pequeña fundación española en 1511 y consolidada definitivamente en 1519, acabó siendo conocida como la “Llave del Nuevo Mundo” y “Antemural de las Indias Occidentales”. Su evolución refleja la importancia que tuvo el Caribe en el sistema imperial hispánico y el papel que jugó Cuba como bastión del poder español en América hasta finales del siglo XIX.