El 5 de julio de 1807 los milicianos organizados por el leal Santiago de Liniers impidieron q las tropas británicas conquistarán Buenos Aires. Por entonces, Argentina era parte del reino de España. Liniers fue fusilado por su lealtad al rey de España el 26 de agosto de 1810.
El 24 de junio de 1806, los británicos lograron tomar Buenos Aires casi sin realizar un solo disparo, gracias a la deserción de la práctica totalidad de las milicias locales y a la retirada de las tropas enviadas por el virrey. El ejército inglés estaba compuesto por apenas 1600 hombres.
Tras la captura, los invasores se hicieron con un botín de 1.291.323 pesos. Ante esto, el 12 de agosto de 1806, Liniers se presentó en Buenos Aires al mando de un ejército organizado en Montevideo. Con el apoyo de las milicias lideradas por Martín de Álzaga, consiguió la rendición británica el 20 de agosto.
La creación de las milicias y el regreso del invasor
Como consecuencia de esta primera invasión, el 15 de septiembre de 1806 nació en Buenos Aires (entonces capital del Virreinato del Río de la Plata) la «Legión de Patricios Voluntarios Urbanos de Buenos Aires», cuerpo miliciano que dio origen al actual Regimiento de Patricios.

Los británicos regresaron a Buenos Aires el 2 de julio de 1807 con un ejército de unos diez mil hombres. Liniers intentó frenar su avance con una fuerza de milicianos; aunque sufrió una derrota en la que cayeron 14 hombres, esta acción otorgó un tiempo vital para organizar la defensa de la ciudad.
El 5 de julio de 1807, las tropas inglesas penetraron en Buenos Aires divididas en 12 o 13 columnas. Los esperaban 9000 milicianos que, en cuanto los británicos asomaron por las calles, respondieron desde casas y parapetos protegidos por doble fila de sacos terreros, lanzando proyectiles, piedras y grasa hirviendo.
A pesar de la feroz resistencia organizada por Liniers y Martín de Álzaga, los ingleses lograron apoderarse de la Residencia y del Retiro. En este último punto falleció el teniente de navío Cándido de Lasala, quien comandaba una compañía de la Real Marina Española junto a otras de Pardos, Morenos y Patricios.
Resistencia en las calles, rendición y posteridad
A esas alturas de los combates, los británicos ya acumulaban cerca de 1000 bajas entre muertos y heridos, hostigados desde balcones, azoteas, parapetos y ventanas. Para el día siguiente, 6 de julio, las bajas inglesas ascendían a 1800 hombres, quedando completamente rodeados.
Esa misma mañana del 6 de julio, Liniers exigió la capitulación, una propuesta que el general británico Whitelocke lanzó inicialmente al rechazo. Sin embargo, al día siguiente, cercados y con más de dos mil bajas, los ingleses se vieron obligados a rendirse. Por su parte, las fuerzas defensoras solo sufrieron 200 bajas.
Los combatientes que derrotaron a los ingleses en Buenos Aires (recordando que en 1807 los de ambos lados del océano eran todos españoles) marcharon bajo la bandera de la Cruz de Borgoña o de San Andrés, enseña que el Regimiento de Patricios todavía conserva con orgullo.
El 26 de agosto de 1810, el héroe de estas jornadas, Santiago de Liniers, fue fusilado en Cruz Alta. Su legado quedó sellado al haber derrotado en dos ocasiones a Gran Bretaña, impidiendo la pérdida de la actual Argentina: “Del escarmiento del inglés memoria, y de Liniers en Buenos Aires, gloria”.

Liniers, de origen francés, descansa actualmente en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz), donde fue recibido con honores militares. El mausoleo donde reposa fue construido en Italia y trasladado a Cádiz en abril de 1864.

