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Cuando Tlaxcala combatió a Hernán Cortés… y después lo eligió como aliado

Tlaxcala combatió a Hernán Cortés

Los inicios de la alianza entre los tlaxcaltecas y los españoles no fueron fáciles, ni pacíficos, ni fruto de ningún acuerdo previo. Antes de convertirse en aliados decisivos, ambos bandos se enfrentaron en una guerra abierta, dura y prolongada, que estuvo a punto de acabar con la expedición de Hernán Cortés.

Cuando Cortés penetró en territorio de Tlaxcala en 1519, lo hizo al frente de una fuerza reducida: unos 400 infantes españoles, 15 o 16 caballos, algunas piezas de artillería ligera y varios miles de aliados totonacas. Frente a ellos se alzaba una confederación guerrera capaz de movilizar decenas de miles de combatientes, acostumbrados a la guerra constante.

Una guerra total antes de cualquier acuerdo

Durante más de dos semanas, los combates se sucedieron casi sin interrupción. Los tlaxcaltecas atacaron en campo abierto con fuerzas que las crónicas sitúan entre 20.000 y 40.000 guerreros, llegando en el último enfrentamiento a cifras cercanas a los 50.000 combatientes. La desproporción era extrema y la destrucción del contingente español parecía solo cuestión de tiempo.

La resistencia española se sostuvo con enormes dificultades. La pérdida de diez de los dieciséis caballos fue un golpe casi irreparable, pues la caballería constituía el principal elemento de superioridad táctica. No había soldado sin heridas y el agotamiento físico era total. La noche era la única tregua para vendar mutilaciones, retirar muertos y prepararse para un nuevo ataque al amanecer.

Los tlaxcaltecas, por su parte, también sufrieron miles de bajas. Muchas eran retiradas rápidamente del campo de batalla, no solo para preservar la moral, sino porque su objetivo no siempre era matar, sino capturar prisioneros vivos para el sacrificio ritual. Aquella guerra no fue simbólica ni ritualizada: fue una lucha real por la supervivencia.

El cálculo político que cambió la historia

Tras cada enfrentamiento, Cortés insistía en la misma propuesta: poner fin a la guerra y sellar una alianza contra el Imperio mexica, conocido popularmente como azteca, cuya capital, Tenochtitlan, superaba probablemente los 200.000 habitantes y dominaba el valle mediante la guerra y el sometimiento de sus vecinos.

Tlaxcala llevaba décadas cercada y asfixiada por los mexicas. La llegada de los españoles, lejos de ser solo una amenaza, ofrecía una oportunidad estratégica. Tras la batalla más sangrienta, los principales señores tlaxcaltecas deliberaron y se impuso la postura de Xicoténcatl el Viejo, quien comprendió que prolongar la guerra era inútil y que la alianza podía romper el dominio mexica.

La paz se acordó cuando el campamento español estaba al borde del colapso. Así nació una de las coaliciones militares más decisivas de la historia. Sin Tlaxcala, la caída de Tenochtitlan en 1521 habría sido sencillamente imposible.

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